El villano favorito de México salta al ring

Si había alguien que esperaba una victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales era el luchador Sam Adonis. Él, un musculoso gladiador que luchaba en 2016 en Reino Unido, sólo esperaba los resultados oficiales para poner en marcha la idea más políticamente incorrecta en su siguiente lucha: celebrar el triunfo republicano con una bandera gigante adornada con una fotografía gigante del magnate. “Esta bandera es dinero para mí, mucha gente se ha enojado, pero este es el secreto de mi éxito”, reconoce.

Cuando entra a la Arena Coliseo, Adonis es el centro de los insultos. “¡Llévate tus chingaderas a otra parte!”, le vociferan desde las gradas. Sam lo disfruta. Toma su bandera con el rostro de Trump y la presume ante un enardecido público que se limita a los recortes de manga e insultos a la madre del luchador.

Adonis encalló en México a finales del año pasado. Sam Polinsky, su nombre real, ha encontrado su sitio en la industria mexicana de los lances y golpes: “Aquí la lucha libre es más loca, es más deporte, arte y cultura; acá 2.000 personas pueden ser más vibrantes que 20.000 en Estados Unidos. Me encanta la reacción de la gente, cuando se enfadan conmigo, quiero ser un mejor luchador”.

Sam Adonisampliar foto
Polinksy previo a una de sus luchas en la Arena México D. DENIS

En el mundo de la lucha libre mexicana las rivalidades se dividen en dos bandos: los chicos buenos, esos que salen vitoreados llamados técnicos, y los malos, como Adonis, mejor conocidos como rudos. El luchador que no oculta su preferencia por Donald Trump se ve como el villano por excelencia.

“Es fantástico y raro. Los aficionados saben lo que es y al mismo tiempo se involucran. Es como si olvidaran su vida diaria, vienen a las luchas y pueden actuar como idiotas por un rato: gritar, ponerse borrachos, es como un circo para adultos”, menciona. En las principales arenas mexicanas ya le conocen. Se arremolinan los aficionados a pedirle una foto, a buscar un estrechón de manos y Sam les corresponde con un entendible español.

Polinsky, caracterizado como Sam Adonis.
Polinsky, caracterizado como Sam Adonis. D. DENIS

El luchador, de 28 años, vive cerca del centro de la capital mexicana. Le toma una media hora llegar a las arenas donde se presenta. Antes de salir de casa se prepara una taza de café cargado para tomar fuerza y luego batirse a puñetazos en el ring. En su recámara tiene un par de luchadores de juguete y su maleta sobre la cama, de ahí saca una máscara con el estampado de la bandera estadounidense con un peluquín similar al cabello de Donald Trump.

Hace unos meses, después de ondear su bandera a favor del republicano, la cadena Fox Sports le pidió que no la mostrara ante el público porque “no querían problemas con eso”, responde Adonis. El único remedio que encontró fue pedir a un diseñador de máscaras tradicionales una propia: “Esta es perfecta porque es ridícula”, bromea este luchador, que vive su mejor momento gracias al recelo y el espectáculo que genera el presidente de Estados Unidos. (Con información de El PAÍS)

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