Piden retirar WiFi de colegios españoles

En España, 6 millones de niños pasarán a lo largo de su ciclo escolar más de 10 mil horas en centros donde posiblemente exista una conexión WiFi.

En España, 6 millones de niños pasarán a lo largo de su ciclo escolar más de 10 mil horas en centros donde posiblemente exista una conexión WiFi.

La Fundación Vivo Sano solicitó retirar la red WiFi de las escuelas españolas y reemplazarla por otra tecnología que no implique la exposición de los niños a campos electromagnéticos potencialmente nocivos.

“Exigimos a nuestros representantes políticos que se retire la tecnología WiFi de las escuelas, dado que existen otras alternativas de acceso a internet que sí son seguras para la salud”, demanda la Fundación sobre la red inalámbrica instalada en la mayoría de los centros escolares.

Hay expertos que advierten del peligro potencial de la conexión inalámbrica, sobre todo para los más pequeños.

“El WiFi es una radiación electromagnética que hasta ahora se ha considerado inocua y no es así. En personas sensibles, incluidos los niños que tienen un cerebro en crecimiento, pueden verse afectadas sus funciones neurocognitivas”, señala a REFORMA Joaquín Fernández Solá, médico consultor de Medicina Interna del Hospital Clínic de Barcelona.

El dolor de cabeza, incluido algún tipo de migraña, la desconcentración, la irritabilidad y las neuralgias, son algunos de los efectos que puede causar en los menores más sensibles una exposición prolongada al WiFi, según el especialista en sensibilidad química y ambiental.

El experto considera que en vez de esa conexión, las escuelas deberían utilizar cable, que tiene mejor señal y no emite ondas electromagnéticas.

“Un niño puede pasar 16 horas al día expuesto a radiaciones que se ha probado a nivel experimental que son carcinógenas, capaces de inducir tumores. La evidencia en medicina es progresiva. Desde que la humanidad comenzó a fumar hasta que hemos decidido recomendar no hacerlo, han pasado 500 años”, asegura.

“Las autoridades tienen que comenzar por reconocer como enfermedad la electrosensibilidad, que es el conjunto de síntomas cuanto te expones a una radiación. Y luego hay que hacer una concienciación, aunque sea algo que afecte a las personas más sensibles, como todas las enfermedades”, agrega Fernández.

Hay un trasfondo económico importantísimo, ya que existen intereses muy poderosos por parte de las industrias telefónicas y de comunicación que por razones de rentabilidad no quieren saber nada del asunto, advierte el experto español.

“Los niños son población sensible y hay que tener mucho más cuidado con ellos a la hora de exponerlos a agentes externos. Las radiaciones WiFi pueden ser nocivas para los menores y su uso hay que regularlo en el caso de los colegios”, señala por si parte la bióloga y profesora universitaria Rosa Mosquera.

“No se respeta el principio de precaución. El Consejo Europeo, Francia y otras instituciones en Suiza recomiendan no utilizar WiFi en los colegios, por lo que el Gobierno español debería regular más a fondo este tipo de exposiciones”, agrega.

“Es sorprendente que en muchos colegios esté activado el WiFi permanentemente y no sólo cuando el niño necesita conectarse a la red”, comenta Mosquera.

Sin embargo, a pesar de las denuncias, no existe unanimidad entre los especialistas.

El colectivo científico no logra ponerse de acuerdo sobre si existen evidencias suficientes para establecer una relación causa-efecto por exposición más o menos prolongada a las radiaciones electromagnéticas.

“Lo importante es la exposición y, sobre todo, la dosis absorbida por el organismo. Pero el hecho de que estas radiaciones no sean inocuas, no quiere decir que sean patógenas desde el punto de vista de lo que conocemos como cáncer”, indica el epidemiólogo Juan Barros, del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago.

El experto reconoce que las células del organismo de los niños, al estar en desarrollo, son más vulnerables a cualquier exposición nociva.

“Por extensión del principio de precaución hay que extremar la vigilancia en este campo sobre los menores. Pero lo primero que hay que preguntar es cuál es la cronicidad y la intensidad de esa exposición”, agrega el facultativo de Medicina Preventiva.

Lo cierto es que la preocupación de algunos padres es latente y se resume en el lema de la Fundación Vivo Sano: “Internet, sí; WiFi, no: seguridad para alumnos y profesores”.

En España, 6 millones de niños pasarán a lo largo de su ciclo educativo más de 10 mil horas en centros donde posiblemente exista conexión WiFi, expuestos a un posible agente cancerígeno, concluye la Fundación tras advertir que con un uso adecuado de las tecnologías inalámbricas este riesgo podría minimizarse.

Las conclusiones del Consejo Europeo

El Consejo Europeo publicó en mayo de 2011 un informe en el que alerta sobre el uso de teléfonos móviles y WiFi y sus efectos perjudiciales para los menores.

Un comité científico del Consejo elaboró una hoja de ruta que incluye la prohibición de este tipo de tecnologías en escuelas de Europa, entre otras propuestas.

Los datos fueron obtenidos por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), que asegura que sí existe un riesgo para la salud por la exposición a campos electromagnéticos.

“Hay indicios precisos y evidencia científica más que suficiente sobre efectos biológicos nocivos, para invocar la aplicación del principio de precaución mediante la adopción de medidas eficaces, preventivas urgentes”, señala la AEMA.

En marzo de 2013, la Asamblea Nacional Francesa votó una enmienda que busca presionar a las autoridades locales para que retiren el WiFi de los colegios galos y sea sustituido por conexión por cable.

En España no hay iniciativas previstas para regular su eso en las escuelas a pesar de que la Ley de Salud Pública apela al principio de precaución.

“Se deben vigilar los riesgos ambientales y sus efectos sobre la salud (…), así como el impacto potencial sobre ella de la exposición a emisiones electromagnéticas”, aseguran las leyes españoles sin entrar en detalles.

Por mural.com

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