Más allá del carisma y el ingenio que lo han catapultado a la cima de Hollywood, Ryan Reynolds, la estrella detrás de éxitos como “Deadpool”, guarda una historia de resiliencia y superación que pudo haber truncado su meteórica carrera. Recientemente, el actor canadiense desveló un capítulo oscuro de su juventud, un grave accidente que sufrió a los 18 años y que, por poco, le cuesta la vida. La revelación, hecha durante una íntima conversación con su amigo y socio Rob McElhenney para GQ, arroja luz sobre la determinación de un joven que, contra todo pronóstico, se levantaría para conquistar la pantalla grande.
El incidente ocurrió en Vancouver, su ciudad natal, tras una decisión que Reynolds consideró responsable. “Cuando tenía 18 años, salí de un bar y me había tomado una cerveza”, relató. Consciente de no querer conducir bajo los efectos del alcohol, a pesar de que su casa estaba a pocas cuadras, optó por ir a pie. “Pensé: ‘¿Sabes qué? No voy a conducir a ningún lado. Aunque esté a cuatro cuadras de casa, de ninguna manera’”, explicó el actor. Sin embargo, lo que parecía una elección prudente se tornó en tragedia. “En cambio, me di la vuelta, empecé a cruzar la calle y fui atropellado por un conductor ebrio”, confesó Reynolds, detallando la crudeza del impacto que dejó su lado izquierdo completamente destrozado y el vehículo del agresor “inservible”.
Un Legado de Resiliencia: De la Adversidad a la Pantalla Grande
Las consecuencias del accidente fueron devastadoras: Ryan Reynolds estuvo hospitalizado durante un mes, enfrentando una larga y dolorosa recuperación de “todos los huesos rotos del lado izquierdo”. A pesar de la magnitud de sus lesiones y el reconocimiento de que “nunca volvería a sentirse exactamente igual”, esta experiencia traumática no detuvo su ambición. Irónicamente, su carrera posterior se ha caracterizado por personajes que exigen una preparación física extrema, siendo su rol como el irreverente anti-héroe de Deadpool un claro ejemplo. Reynolds siempre ha defendido la importancia de la fisicalidad en sus interpretaciones, involucrándose en tantas escenas de acción como le es posible, aunque con la cautela que la experiencia y el paso del tiempo le han enseñado: “Después de cumplir 35 años, ser lanzado contra el cemento ya no es tan divertido”, bromeó, evidenciando una madurez y un respeto por los límites del cuerpo.
Este espíritu indomable se manifiesta también en sus proyectos actuales. Lejos de la vulnerabilidad de su pasado, Reynolds continúa sumando iniciativas, como la reciente docuserie para Disney+ que lo reúne nuevamente con Hugh Jackman. La producción seguirá al equipo australiano de vela BONDS Flying Roos SailGP, una franquicia que adquirieron juntos. Este nuevo proyecto, centrado en el vertiginoso mundo de los catamaranes que alcanzan velocidades cercanas a los 100 kilómetros por hora, es otra prueba de su constante búsqueda de desafíos. Con un tono que promete “acción, comedia, corazón, pero con mucha más agua. Y, con suerte, piratas”, Reynolds demuestra que su capacidad para el entretenimiento es tan inquebrantable como su espíritu de superación.
La historia de Ryan Reynolds no es solo la de un actor exitoso, sino la de un hombre que, desde una temprana edad, enfrentó la adversidad de frente y transformó una experiencia cercana a la muerte en un motor para su inquebrantable resiliencia. Su viaje, de la tragedia al estrellato, es un testimonio de la fuerza del espíritu humano y un recordatorio de que, incluso en los momentos más oscuros, la capacidad de reinventarse y seguir adelante puede forjar leyendas.
Con información de: Quién – Espectáculos.

