Un interno, identificado como José Luis “N” y conocido por el alias de “El Marino”, fue asesinado a tiros el 15 de agosto de 2026 dentro del Centro Penitenciario de Alta Seguridad para Delitos de Alto Impacto, ubicado en Charo, Michoacán. Este grave incidente ha desatado profundas interrogantes sobre la seguridad interna del complejo penitenciario conocido como Mil Cumbres y cómo un arma de fuego pudo ser introducida a una instalación de este tipo.
La víctima, cuyo nombre oficial era Jorge Luis Villalón Torres, había sido extraditada a México desde Canadá en enero de 2026. Al momento de su asesinato, se encontraba bajo prisión preventiva, vinculado a proceso por su presunta responsabilidad en el homicidio de Alexander, un adolescente de 16 años, ocurrido el 5 de junio de 2023 en Lázaro Cárdenas.
El ataque se registró en el Módulo B del penal, donde “El Marino” tenía asignada su celda. Tras recibir la alerta aproximadamente a las 18:50 horas, personal de custodia y médicos del centro confirmaron el deceso por impactos de bala. Las autoridades ministeriales, incluyendo la Fiscalía Especializada en Homicidio Doloso y la Unidad de Servicios Periciales, intervinieron en la escena del crimen, asegurando cuatro casquillos, un cartucho calibre .25 y una pistola Beretta, elementos cruciales para la investigación en curso.
Alexander, hijo de una empresaria michoacana, falleció después de ser agredido con disparos de arma de fuego mientras viajaba en una camioneta. La Fiscalía General del Estado de Michoacán había ofrecido una recompensa de 100 mil pesos por información que permitiera la captura de Villalón Torres. La madre del joven, Issis Nínive Ortiz Cortés, había señalado públicamente a su exempleado como el presunto autor intelectual del crimen, un caso que aún se encontraba en proceso judicial sin una sentencia definitiva para “El Marino” al momento de su muerte.
La Fiscalía deberá confirmar pericialmente si la pistola asegurada fue el arma homicida y, de manera crucial, establecer cómo fue introducida al centro penitenciario y quién fue el responsable de accionar el arma. Este suceso recalca los persistentes desafíos en la seguridad y control dentro de las prisiones de máxima seguridad del país.
Con información de Proceso.

