La administración de Claudia Sheinbaum ha afrontado el desafío de la considerable deuda de Petróleos Mexicanos (Pemex) con sus proveedores y contratistas, una herencia de la gestión anterior. Desde el inicio de su gobierno, se han destinado aproximadamente 830 mil millones de pesos entre 2025 y la primera mitad de 2026 para liquidar estos compromisos. Sin embargo, a pesar de este significativo desembolso, los recursos no han sido suficientes para saldar la totalidad de los adeudos de la petrolera estatal.
Según información detallada en el Segundo Informe de Gobierno de Sheinbaum y confirmada por documentos presentados ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC), Pemex aún arrastra un pasivo de 374.3 mil millones de pesos. Ante este panorama, se ha procedido a reestructurar una parte sustancial de esta obligación, específicamente 255.3 mil millones de pesos. Esta estrategia implica aplazar los plazos de pago hasta el año 2033, una decisión que extiende la responsabilidad financiera más allá del periodo presidencial actual.
La restructuración pactada establece que los pagos de esta deuda aplazada comenzarán en 2027. No obstante, la mayor carga económica se concentrará a partir de 2031, momento en que Sheinbaum ya no estaría al frente del Ejecutivo. Un total de 125.4 mil millones de pesos, casi la mitad del monto reestructurado, deberá ser cubierto en 2031 y años subsiguientes, trasladando así una parte considerable del compromiso financiero a futuras administraciones. Mientras tanto, entre 2027 y 2030, se amortizarán los restantes 125 mil 47.5 millones de pesos, con un incremento gradual en los montos anuales.
Con información de Proceso.

