Rafael Márquez ha asumido formalmente la dirección técnica de la Selección Mexicana, marcando el inicio de una nueva era tras el tercer ciclo de Javier Aguirre. Con una trayectoria legendaria como futbolista, el “Káiser” se presenta con la clara ambición de ‘hacer algo diferente’ y romper con los patrones históricos que han caracterizado al equipo nacional en competiciones internacionales.
El legendario exdefensa no ocultó la mezcla de nerviosismo y profunda ilusión que acompaña este trascendental paso. Manifestó su anhelo de concretar como estratega lo que le fue esquivo en su etapa como jugador: avanzar más allá de la fase de cuartos de final en la Copa del Mundo. La primera meta, según sus propias palabras, es asegurar la clasificación y, a partir de ahí, construir un camino hacia un desempeño distinto.
En cuanto a la gestión del grupo, Márquez dejó claro que la disciplina será un pilar innegociable de su proyecto. Reafirmó la continuidad del programa 365 implementado previamente, que monitorea el rendimiento y comportamiento de los seleccionados dentro y fuera de la cancha. Para el “Káiser”, los valores de orden y compromiso son esenciales y seguirán siendo exigidos a cada futbolista que vista la camiseta nacional.
Con información de El Universal.

