El lago de Chapala se mantuvo en 69.9 por ciento de su capacidad y podría superar 70 por ciento ante el ingreso de agua por las lluvias que dejaron el huracán “Polo” y la tormenta tropical “Rachel”, así como por los escurrimientos de las presas hacia el río Lerma.
Eduardo Juárez Carrillo, director del Instituto de Limnología y Sustentabilidad del CUCBA, señaló que desde inicios de mes no se registraron cambios considerables en el nivel del lago. Explicó que 40 por ciento del agua que recibe Chapala proviene de la lluvia en su cuenca y 60 por ciento entra por los ríos que lo alimentan, principalmente el Lerma. “Prácticamente no entró agua, pero tampoco se evaporó”, señaló.
Juárez Carrillo indicó que el agua de las presas, entre ellas la Solís, podría llegar al lago a través del Lerma y elevar su nivel. El año pasado, Chapala alcanzó 77.55 por ciento de su capacidad.
“Esto implica que dentro de la cuenca del Lerma todavía tenemos un exceso que podría llegar al lago de Chapala de 200 millones de metros cúbicos de agua, más la que se acumule este mes”, informó.
El especialista estimó que, en un escenario favorable, el lago podría alcanzar entre 72 y 75 por ciento de su capacidad a finales de octubre. Por otra parte, la contaminación de los vertederos de basura y los lixiviados afectó la calidad del agua en las cascadas de Huaxtla, al Norte de Zapopan. Juárez Carrillo señaló que los reportes sobre descargas de lixiviados al arroyo que alimenta las cascadas existen desde 2006.
“Desde el año 2006 se han venido haciendo reportes de que se están liberando lixiviados al arroyo que alimenta a las cascadas de Huaxtla, que tienen un azul turquesa muy bello y que es un atractivo turístico, pero en días pesados abrieron, parece que intencionalmente, las pozas que tenían los lixiviados de los tiraderos de Hassars y Picachos y contaminaron el río Milpillas”, alertó.
Añadió que las autoridades deben identificar las fuentes contaminantes, detener las descargas, evaluar la calidad del agua y sus efectos en la salud, además de establecer medidas para recuperar la biodiversidad. “Las comunidades están reportando afectaciones a la salud, daños a sus huertas porque ellos riegan con aguas del Milpillas, y desplazamiento de fauna”, externó.
Alicia Torres Rodríguez, investigadora del CUCSH, señaló que el problema de calidad del agua trasciende al Área Metropolitana de Guadalajara y afecta a otras regiones de la cuenca Lerma-Santiago.
“Hay una serie de problemas que se manifiestan de diferente forma, desde la apropiación territorial del agua o la descarga de residuos a lo largo de la cuenca Lerma-Santiago. Encontramos que uno de los principales problemas de gobernanza es que se está administrando agua contaminada para todos los procesos”, señaló.
“Qué ganamos al invertir en plantas tratadoras de aguas residuales o en plantas potabilizadoras si no reparamos la red de distribución y el drenaje”, agregó.

