El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus Navarro, reconoció que la crisis de agua que afecta al Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) tiene su origen en décadas de rezago de la infraestructura hidráulica y admitió la responsabilidad de su administración para resolver los problemas de calidad y suministro que afectan a miles de hogares. “La crisis de agua que vive la ciudad se gestó durante décadas y hoy nos toca resolverla. Asumo mi responsabilidad”, expresó en un mensaje que difundió a través de sus redes sociales, como parte de su segundo informe de Gobierno.
El mandatario reconoció el malestar de la población por los episodios de agua sucia y las interrupciones del servicio. “La gente tiene razón de estar molesta. Durante años les ha salido agua sucia o han sido afectadas por la rotación del servicio”, dijo.
Para explicar el origen del problema, detalló que el 60 por ciento del agua que consume la metrópoli proviene del Lago de Chapala, a través de dos sistemas: un canal abierto con 70 años de antigüedad y el acueducto Chapala-Guadalajara, construido hace más de tres décadas.
El primero conduce el agua hasta la presa de Las Pintas y puede perder hasta el 50 por ciento del volumen por evaporación. Además, recibe descargas residuales y contaminantes. Por esta vía, la ciudad obtenía 2.5 metros cúbicos por segundo, mientras que el acueducto aporta hasta cinco metros cúbicos por segundo, de los 7.5 que requiere la zona metropolitana. Ambos sistemas llegan a la planta potabilizadora número uno, en Miravalle, una instalación con 70 años de operación que abastece al 42 por ciento de la red del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA).
Lemus explicó que durante el año ocurrieron tres episodios de mala calidad del agua. El primero, en marzo, por la llegada de sedimentos desde la presa de Las Pintas; el segundo, en junio, con el inicio de las lluvias, y el tercero, en octubre, cuando los arroyos descargaron aguas residuales al canal.
“En octubre hubo un tercer episodio generado, esta vez, porque los arroyos comenzaron a derramar aguas residuales al canal”, señaló.
El problema llegó a los hogares con agua de color oscuro. “Aquí fue cuando vimos las escenas de agua negra saliendo de las llaves de miles de hogares de la ciudad”, recordó.
Ante esta situación, el Gobierno estatal redujo el caudal de 2.5 a 1.5 metros cúbicos por segundo y después suspendió el suministro de la presa de Las Pintas hacia Miravalle. La decisión disminuyó la disponibilidad del líquido, pero evitó que el agua contaminada continuara hacia la planta potabilizadora.
“Esta decisión significó tener menos agua, pero de mejor calidad”, sostuvo el Gobernador, quien explicó que la medida obligó a implementar un programa de rotación para distribuir el suministro entre las colonias.
Como respuesta, su administración destinó más de 8 mil millones de pesos a dos proyectos: la ampliación de la planta potabilizadora de Miravalle y la construcción del acueducto de desvío de La Calera, conocido como bypass, que evitará el paso del agua por el tramo más contaminado del canal de Las Pintas.
Sobre la primera obra, Lemus explicó que implica construir una nueva planta en el mismo sitio, sin suspender las operaciones de la actual. La primera etapa estará lista en marzo próximo y la totalidad de la instalación concluirá en dos años.
El segundo proyecto permitirá mantener el uso del sistema antiguo sin que el agua atraviese la zona más contaminada. “Esto nos permitirá seguir usando agua del sistema antiguo mientras concluyen las soluciones de largo plazo”, afirmó.
El Gobernador también informó que, junto con la Comisión Nacional del Agua (Conagua), su administración detectó 150 descargas irregulares en el canal y sancionó a los responsables. Los trabajos de saneamiento buscan recuperar los caudales del sistema abierto en marzo, aunque aseguró que intentan adelantar ese plazo.
La solución de largo plazo será el nuevo acueducto sustituto Chapala-Guadalajara, un proyecto que Lemus presentó a la Presidenta Claudia Sheinbaum en diciembre de 2024. La infraestructura tendrá un ducto de mayor capacidad, cerrado y subterráneo para reducir las pérdidas por evaporación y evitar la contaminación.
La obra requiere cerca de 9 mil 300 millones de pesos y dos años de construcción. “Logramos gestionar que el Gobierno Federal aporte finalmente los recursos para construir el acueducto sustituto Chapala-Guadalajara”, afirmó.
El acuerdo con la Federación también contempla obras para que el sistema de la presa El Zapotillo opere al 100 por ciento de su capacidad, mediante equipos de bombeo, electrificación, un nuevo acueducto hacia la planta potabilizadora número tres y la ampliación de esta instalación.
Lemus sostuvo que los proyectos permitirán aumentar el suministro y reducir la extracción de agua del Lago de Chapala. Sin embargo, no precisó una fecha para el fin de la rotación del servicio.
“Como gobierno nos toca resolver el tema del agua de una vez por todas y se los garantizo: juntas y juntos lo vamos a lograr”, concluyó.

