Después de once años consecutivos de crecimiento, 2025 representó un quiebre en el comportamiento de las remesas debido al endurecimiento de la política migratoria y financiera de Estados Unidos. Especialistas de la Universidad de Guadalajara advierten que no se trata de una variación cíclica, sino de un choque estructural. Clemente Hernández Rodríguez, investigador del CUCEA, explicó que México cerró 2025 con ingresos aproximados por 60.8 mil millones de dólares, casi 3 mil millones menos que en 2024, mientras que Jalisco registró una contracción cercana al 9.9 por ciento en el segundo semestre del año, mostrando una sensibilidad mayor al promedio nacional. Aunque la entidad se mantiene como la tercera receptora de remesas, municipios como Unión de Tula y Ojuelos presentan alta dependencia per cápita, por lo que la política de autodeportación incentivada podría provocar crisis de liquidez y aumento de pobreza laboral.
Luz Alicia Jiménez Portugal, también del Departamento de Economía del CUCEA, subrayó que aunque México sigue siendo el principal receptor en América Latina, el Banco Mundial prevé que el crecimiento de remesas desde Estados Unidos será menor a 2 por ciento, frente a tasas de 5 a 7 por ciento de años anteriores, además de ajustes en los mecanismos de envío por el impuesto a las transferencias. Por su parte, Antonio Ruiz Porras recordó que cerca de 4.9 millones de hogares dependen de estos recursos y que las remesas representan una proporción relevante del PIB en estados con alta migración. En cuanto a 2026, el consenso académico es que no habrá recuperación y que incluso podría observarse una nueva caída moderada, sin alcanzar los niveles de 2024.


