Estudiantes e investigadores del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de la UdeG trabajan en la documentación y análisis de las arcillas utilizadas en la alfarería contemporánea de Jalisco y Tlaxcala, en un esfuerzo por conocer más a fondo las tradiciones cerámicas del país. El proyecto, titulado “Registro y caracterización del paisaje arcilloso mexicano para el estudio tecnológico de la alfarería contemporánea y la interpretación arqueológica de la producción cerámica antigua: Jalisco y Tlaxcala”, cuenta con el respaldo de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI) a través de la convocatoria Proyectos de investigación científica y humanística en ejes estratégicos.
“Tenemos muy cerca el centro alfarero de Tonalá, que, si bien ha sido muy estudiado desde las perspectivas antropológica, de historia de arte o etnoarqueológica no ha sido estudiado en cuanto a sus materias primas, es decir, las arcillas que usan los alfareros en términos de sus características fisicoquímicas”, explicó el doctor Carlos Andrés Salgado Ceballos, del Departamento de Estudios Mesoamericanos y Mexicanos del CUCSH.
La investigación combina trabajo de campo, entrevistas a alfareros y análisis fisicoquímicos de las materias primas, con el objetivo de crear una base de datos pública que funcione como un atlas del paisaje arcilloso nacional, en el que se podrá ubicar los puntos de extracción de las arcillas, conocer sus composiciones y visualizarlas microscópicamente. “Se empezaron a involucrar instituciones como el Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares, que tiene un reactor nuclear de investigación que sirve para determinar la composición elemental o química de cualquier material, en nuestro caso, de arcillas”, detalló Salgado Ceballos.
El proyecto analiza materiales cerámicos de cuatro localidades alfareras de Tlaxcala y de la comunidad de El Rosario, en Tonalá, y se prevé expandir a otras regiones del país para documentar las arcillas particulares de cada zona. La iniciativa se desarrolla bajo un modelo de colaboración entre academia y comunidad, en el que los alfareros participan como co-investigadores, contribuyendo con sus testimonios al atlas de arcillas para visibilizar a quienes están detrás del trabajo artesanal.
Actualmente, el proyecto se encuentra en su primera etapa y, en fases posteriores, estudiantes colaborarán en la elaboración de materiales de divulgación y un documental para registrar audiovisualmente la investigación, la participación de los alfareros y los resultados obtenidos. “Eso es fundamental porque, de alguna manera, se siembra la semilla y los futuros investigadores se involucran en el proyecto, lo empiezan a sentir como suyo y aseguras el relevo en la investigación”, concluyó Salgado Ceballos.


