jue. Jun 20th, 2019

Sofoca clima a Zona Real

Guadalajara, México (26 mayo 2019).- El Sol pega a plomo. Lo caliente del cemento traspasa la suela del zapato. No hay viento ni sombra. El termómetro marca 41.8 grados.

La Zona Real de Zapopan se ha convertido en una “olla de presión” que atrapa la radiación. La cantidad de edificios impide que el aire fluya; los automotores y la falta de arbolado contribuyen a calentar el ambiente, produciendo una isla de calor permanente.

“Se está deforestando, el cemento le está ganando al árbol”, expresó Miguel Magaña Virgen, investigador de la Universidad de Guadalajara.

La variación de la temperatura con relación a la zona donde se ubica la UAG, tan sólo unas cuadras de distancia, es de más de cuatro grados. Ahí, frente al Estadio 3 de Marzo, hay 37 grados de temperatura y eso que el tránsito vehicular es cargado.

Esta diferencia, agregó el académico, se debe a la presencia de masa forestal, ya que las hojas de los árboles tienen humedad y refrescan el ambiente.

“No es lo mismo pararse a esperar el camión abajo de un ficus, por ejemplo, que abajo de una zona donde hay tejabán o plástico, se siente la diferencia de temperatura”, detalla.

Según un censo realizado por la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (Semadet) en la pasada Administración, en el Área Metropolitana de Guadalajara hay un millón 158 mil árboles para 4 millones 434 mil 878 habitantes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) que sugiere haya un sujeto forestal para cada tres personas.

En contraste, en la metrópoli circulan más de 2 millones 341 mil 353 automotores, es decir, hay más carros que árboles.

Un vehículo de cuatro cilindros y de 14 años de uso, genera 2.3 kilos de dióxido de carbono por cada kilómetro que recorre, es decir, que con tan sólo circular tres veces por el Viaducto Lázaro Cárdenas-Vallarta, de Revolución a Aviación, generaría el CO2 (150 kilos aproximadamente) que un árbol absorbe en un año.

Magaña Virgen señaló que la autoridad es la primera en incumplir las normas de reposición de la biomasa forestal retirada para dar paso a edificios o avenidas.

Esto ocurrió, por ejemplo, con la construcción de la Línea 3. Se retiraron más de 2 mil 200 árboles y la reposición no se ha dado; los pocos ejemplares que se han puesto son pequeños y algunos ya están secos.

El académico urgió a un cambio de mentalidad, donde se le dé al arbolado la importancia que tiene en el medio ambiente, no sólo como limpiador del aire, sino también como “imán” para las lluvias y la conservación del suelo.

Un paso, dijo, es cambiar los procesos constructivos y en lugar de hacer casas o espacios habitacionales con pequeños jardines, se haga un parque comunitario que ayudará, además, a fomentar la convivencia social.

En ese punto, la isla de calor implicó, el viernes, una diferencia de hasta 9 grados, con respecto a la temperatura ambiente, que según el termómetro era de 33 grados.

POR MURAL

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