mié. Sep 18th, 2019

Padrastros, en vez de amor propinaron golpes y hasta la muerte

Chihuahua.- En lo que va del año cuatro hombres han sido sentenciados por asesinar a hijos de sus parejas sentimentales. Uno más fue vinculado a proceso por el mismo delito y espera por su condena, según consta en los juzgados del Tribunal Judicial del Estado.

Los asesinatos de niños a manos de un padrastro obedecen a diversas circunstancias, desde sicopatías hasta aspectos culturales. En el país, advierte el psicólogo Ricardo Carrillo Franco, no se enseña a cuidar o proteger a una persona con la que no nos unen lazos de sangre. Es importante políticas públicas de educación afectiva, donde se enseñe que el amor no es privativo del parentesco.

El especialista consideró que no se debe generalizar que por ello todos los padrastros son violentos, sino al contrario, en su mayoría se trata de relaciones exitosas para beneficio de los pequeños y la pareja.

Sin embargo, consideró importante estudios a fondo de las conductas delictivas que se ejercen a través de la figura del padrastro.

Las historias de estos crímenes se escriben siempre la tinta de la violencia intrafamiliar. Mujeres que padecen y callan agresiones, y pequeños prisioneros de un entorno en donde la constante son los gritos y los golpes.

INTENTÓ HACER PASAR HOMICIDIO COMO ACCIDENTE
El pasado 24 de marzo, un juez local condenó a 30 años de prisión a Raúl Iván Medina Hernández- El hombre asesinó a golpes a su hijastro de 2 años, en Ciudad Juárez.
El homicidio ocurrió la tarde del 10 de marzo del 2017. Raúl atacó de manera salvaje al pequeño dentro de sui propio domicilio Ubicado en la calle Baja California de la colonia Felipe Ángeles.
Después al ver las lesiones causadas, lo intentó llevar a una clínica localizada en la colonia Durango, sobre la avenida 16 de septiembre y calle calcio.
Pero el niño llegó muerto. Las pruebas periciales determinaron que el deceso fue provocado por lesiones internas, y también se detectaron secuelas de las mordedoras de un perro, en brazo, pierna rostro y cabeza provocadas al menos dos meses antes de la golpiza que le propino su padrastro.


EXMILITAR ASESINÓ PORQUE SU HIJASTRO NO DEJABA DE LLORAR
El 23 de mayo, Óscar Jesús Tordecillas Robledo, fue sentenciado a pasar 20 años en prisión por el homicidio de su hijastro de 2 años que había quedado a su cuidado mientras la madre acudía a trabajar.
Jesús Tordecillas, de 23 años, era un exmilitar. Según los testimonios que salieron a la luz durante el juicio, el 20 de julio del 2018 el hombre atacó a golpes al infante porque este no dejaba de llorar.
Tras cometer el crimen trató de desviar la atención llamando al número de emergencias para reportar que el pequeño había dejado de respirar, sin embargo, los elementos de la Agencia Estatal de Investigación se percataron de las lesiones que presentaba.
Su detención fue inmediata.


SE ENTREGÓ POR SU “CARGO DE COINCIENCIA”
El 29 de mayo pasado José Raymundo González González, fue condenado a pasar 20 años en prisión por el delito de homicidio agravado en perjuicio de un menor de cuatro meses de edad, hijo de su pareja sentimental.
Fue el 22 de septiembre del 2018, cuando se presentó el homicidio en la colonia Colonia Praderas del Sur de la ciudad de Chihuahua.
Cuando el hombre golpeó con sus manos y mordió en distintas partes del cuerpo de su hijastro porque no dejaba de llorar.
Una vez que cometió el crimen, llevo el cuerpo sin vida del menor a otro domicilio ubicado en la calle Praderas del Sudán de la misma colonia.
Esa misma tarde el sujeto acudió acompañado por su hermana a las instalaciones de la Fiscalía de Distrito Zona Centro donde se entregó a las autoridades al declarar que no podía con el cargo de conciencia.

GOLPEABA AL PEQUEÑO, SIN QUE SU MADRE INTERVINIERA
El 27 de abril se condenó a 42 años de prisión a Magdaleno Lazcano Ríos, por el homicidio de su hijastra de 1 año, 10 meses de edad en la ciudad de Chihuahua.
La tragedia ocurrió  en la colonia Valles de Chihuahua la madrugada del 20 de octubre del 2017, cuando el sentenciado llegó a la casa y despertó a la víctima para llevarla al patio donde la golpeó severamente
Luego de agredirla, el sentenciado la llevó de nuevo a su cama donde una de sus hermanas la encontró ya sin vida a la mañana siguiente cuando intentó despertarla para darle de desayunar.
La Fiscalía Especializada de la Mujer consiguió que se le dictara sentencia, y mantiene un proceso por omisión de cuidados contra la madre de la pequeña, identificada como Jesica S.O. por omisión de cuidados pues presumen que sabía del maltrato y jamás intervino para evitarlo.


ESPERA CONDENA POR SU ASESINATO
El pasado 20 de febrero, en ciudad Juárez, un Juez de control vinculó a proceso penal a Juan Eduardo S. E., por el delito de homicidio agravado, luego de que el Ministerio Público abrió una carpeta de investigación en su contra por el homicidio de su hijastro de seis meses de edad.
Los hechos se registraron en el interior del domicilio que se ubica en la calle Terranza, de la
colonia Cementera.
El 27 de diciembre pasado, la madre del menor y Juan Eduardo llevaron a la víctima a un hospital porque su estado se agravó después de las lesiones sufridas. El pequeño llegó sin signos vitales.
El Ministerio Público trabaja en la consolidación de las pruebas para exigir una fuerte condena contra este homicida.


50 AÑOS DE PRISIÓN, LA SENTENCIA MÁS ALTA
El fallo condenatorio de más elevado hasta ahora en este tipo de delitos, se le impuso a Óscar Omar Ortega Carbajal, sujeto que violó y asesinó a dos sus hijastros menores de edad, en la ciudad de Chihuahua.
Ortega Carbajal, purga una condena de 50 años y ocho meses de prisión, en el Cereso de San Guillermo.
El hombre fue sentenciado en el mes de agosto del 2017, cuando se  le acreditó que el 30 de octubre del 2016, cometió los delitos en el domicilio marcado con el número 15703 de la calle Monte Carmelo en la colonia Atenas, IV etapa, de la ciudad de Chihuahua, pero fue detenido en ciudad Juárez días después.
Los menores de 9 y 12 años de edad fueron localizados sin vida, en el patio del domicilio donde vivían, envueltos en una cobija, atados de pies y manos, bajo tablas y basura.
Para cometer el crimen, subió el volumen de la música para que no se escucharan los gritos de los menores, luego limpió los rastros de sangre en la escena y envolvió los cuerpos en una cobija para esconderlos, dijeron las autoridades en la audiencia.

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