sáb. Dic 7th, 2019

¿Amenaza espacial?: Un asteroide podría impactar la Tierra en el año 2175

De todas las catástrofes naturales conocidas, el impacto de un asteroide se puede prever y detener. Pero la tarea no sería sencilla. Conoce las misiones que buscan conocer estas potenciales amenaza

El año arrancó con grandes hazañas espaciales. Pero la que menos atención recibió quizás sea la más importante para el futuro de la especie humana. En los fríos límites del sistema solar, la sonda New Horizons sobrevoló el objeto del Cinturón de Kuiper 2014 MU69, apodado Ultima Thule. La misión espacial china Chang’e 4, por su parte, se estacionó en el lado oculto de la Luna, donde desplegó al rover Yutu-2 y en su interior germinó una pequeña planta de algodón que vivió poco tiempo.

La entrada en órbita de la nave OSIRIS-REx alrededor del asteroide Bennu, sin embargo, pasó casi  desapercibida. Al fin y al cabo, no era la primera vez que algo así se conseguía: en 2003, la sonda Hayabusa llegó al asteroide Itokawa; en 2007, la nave Dawn orbitó Vesta antes de dirigirse al planeta enano Ceres; y en estos momentos la japonesa Hayabusa 2 se encuentra dando vueltas alrededor del asteroide Ryugu.

Pero a esta misión de la NASA habría que seguirla más de cerca por una simple razón: Bennu es un objeto potencialmente peligroso. Científicos han calculado que hay probabilidades de que este asteroide de medio kilómetro de ancho y con forma de diamante impacte la Tierra entre 2175 y 2196.

“Hay una posibilidad entre 2.700 de que impactar el planeta, que son probabilidades muy pequeñas pero significativas”, señala Dante Lauretta, principal investigador de la misión. “Es algo a lo que debemos prestar atención. La buena noticia es que el posible impacto no se producirá hasta bien entrado el siglo XXII. Parte de la misión OSIRIS-REx consiste en comprender su órbita futura y refinar aún más la probabilidad de impacto. Y además recopilar información crucial sobre este objeto: su forma, rotación, órbita, composición, masa, para que cualquiera que necesite diseñar una misión de desviación esté bien equipado para emprender esa tarea”.

Orden de captura
Desde hace unos 20 años, se detectan y catalogan probables amenazas espaciales para el planeta. El Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra de la NASA rastrea asteroides y cometas con órbitas que los llevan al llamado Sistema Solar interior, zona que se extiende entre el Sol y la Tierra. La misión de esta división del Jet Propulsion Laboratory en California es predecir sus próximos acercamientos y evaluar de manera confiable sus posibilidades de impacto en nuestro planeta. Hasta el momento se conocen unos 18 mil NEOs (Objetos cercanos a la Tierra) y la tasa de descubrimiento promedia alrededor de 40 por semana. 

A Bennu se le descubrió en 1999. Se cree que este asteroide con un diámetro un poco más grande que la altura del Empire State Building en Nueva York está hecho de una acumulación de rocas y polvo que podrían ser los mismos que se desprendieron de estrellas moribundas y eventualmente se unieron para crear el Sol y sus planetas hace casi 4.600 millones de años. 

Las simulaciones sugieren que esta antigua piedra espacial que orbita alrededor del Sol cada 436 días probablemente comenzó en el cinturón interior de asteroides como un fragmento de un cuerpo más grande con un diámetro de 100 km.

El cálculo de sus órbitas futuras indica que Bennu tiene una de las probabilidades de impacto más altas en los próximos siglos que cualquier asteroide conocido. Existe una posibilidad de impacto de 1 en 1800 con la Tierra el 24 de septiembre de 2182. En 2010 el italiano Andrea Milani y sus colaboradores predijeron una serie de ocho impactos potenciales de Bennu a finales del siglo XXII.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *