mar. Nov 19th, 2019

¿México está en guerra?

Por Octavio Aristeo López

¿Estamos en guerra y no lo sabemos?, necesitamos saberlo para entender el tipo de guerra que enfrentaremos los mexicanos, si es frontal contra las bandas criminales, o si es aquella indispensable para construir consenso para gobernar y llegar al paraíso de la Cuarta Transformación.

Algunos empresarios de las medios de comunicación está en guerra con Andrés Manuel López Obrador, los gobernadores panistas le tienden trampas, como el de Tamaulipas, con montaje de ejecuciones extrajudiciales, policía estatal y ejército vinculados.

Se escuchan gritos de guerra entre las voces esta Vicente Fox Quesada y Felipe de Jesús Calderón Hinojosa con Andrés Manuel López Obrador. Todo se acabó para algunos políticos, pero no lo aceptan, y saben que todo lo que esté relacionado a nivel federal debe tener metidas las manos el Jefe del Poder Ejecutivo, es el jefe de todo el gabinete y las decisiones de cualquiera de sus miembros lo involucran.

Sí, estamos en guerra. Esto se veía venir. Las células durmientes han despertado. Ello presagia un porvenir sombrío. ¿La Guardia Nacional ya tiene derecho a matar a un pueblo desramado?, la Secretaría de la Defensa Nacional anuncia que usará la fuerza como legítima defensa contra cualquier agresión para proteger la integridad de sus miembros.

La Guardia Nacional está concentrada en la parte sur sureste del país para detener a los migrantes, señala Donald Trump que son 27 mil elementos y el gobierno de México afirma que ha dado resultados; en el último día de mayo de este año Trump subió a México a una guerra comercial con China. Una guerra comercial, en la que no hay ganadores solo perdedores. Todos pierden si se cumplen las órdenes de Trump.

México está de rodillas con el Gobierno norteamericano. La influencia del gobierno norteamericano es brutal en México, México es una colonia más del gobierno de Estados Unidos. El ejemplo muy claro es sobre la política migratoria, quien nos impone fronteras.

El gobierno, está en guerra contra el crimen organizado que reta al gobierno, cuenta con el respaldo y la protección permanente del Ejército y la Marina, que están librando batallas en varias plazas del país, Los Zetas y el Cártel Jalisco Nueva Generación corrompen y amenazan.

Por supuesto, también existen movimientos políticos para sabotear al gobierno. Más si se busca reformar el artículo 130 constitucional, ya que estamos en guerra espiritual: católicos y evangélicos. El declarar la guerra presenta malos presagios para las relaciones con el mundo religioso y político.

Asimismo, La clase política gobernante está buscando enemigos por justificar su incompetencia y sus errores, ahora el enemigo es la Iglesia Católica y sus seguidores, los conservadores han guardado silencio. ¿Simple error de cálculo? Es un buen caldo de cultivo para la incomprensión y el error que cobrara más víctimas sin contar los daños colaterales de millones de personas sospechosas al convivir con el enemigo del gobierno.

Además, existen estudios que demuestran la concentración de la Guardia Nacional en lugares estratégicos, como aparato de fuerza para la realizaron de megaproyectos como el Tren Maya, Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec y la Nueva Refinería en el Puerto de Dos Bocas.

Esto demuestra que el gobierno está en guerra contra los pueblos indígenas que se oponen a estos proyectos, incluso se piensa en una reforma constitucional en materia de derechos indígenas.

No hay estrategia, ni visión y conocimiento de lo que significa seguridad nacional, pero cuando se tiene poder se demuestra el verdadero rostro y juegan a los soldados estos niños que no quieren crecer, y no deciden ocupar la silla presidencial o la silla del caballo.

Por ello, el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2020 que es uno de los documentos de política pública más importantes de nuestro país señala que 115 mil millones de pesos están destinados a Seguridad Nacional, más del 70% será asignado a la Secretaría de Defensa Nacional, recibiría 83 mil 500 millones de pesos, la Secretaría de Marina se le asignaron 29 mil millones de pesos que equivale al 25.2% y la recién creada Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana recibiría 2.3%, dos mil 600 millones de pesos.

Estos datos por si solo demuestran porque existen más de 26 715 asesinatos violentos en 9 meses de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, es decir de diciembre de 2018 al mes de agosto de 2019.

Es el reflejo de la situación del país, el retrato de una nación que siente la muerte a diario en cada uno de sus habitantes al observar tanta violencia que solo piensa en defenderse con las armas ante un Poder Judicial corrupto e incompetente en la aplicación de la ley, solo tiene justicia jurídica el que tiene influencia y dinero, la ley se compra. La vida humana tiene un precio, al evaluar la vida humana es menos costosa la vida que el dinero, es decir, vale más el dinero que la vida humana. El dinero abarata vidas.

Robando, robando y robando, de abajo hacia arriba, mientras López Obrador en su discurso “barre las escaleras de arriba hacia abajo”, esto se pone en duda por defender y purificar a supuestos corruptos y deshonestos como es el caso a Manuel Bartlett y José Manuel Míreles. El mensaje es claro, habrá impunidad y protección presidencial a los corruptos. En ese sentido, no hay cambios.

Un Poder Legislativo que solo legisla para defender los intereses del grupo político al que sirven y no al interés de la nación, entre ellos “se pican los ojos” y se siguen fomentando las traiciones y deslealtades.

El Poder Ejecutivo incompetente para gobernar a todos, solo ellos se siguen cubriendo y protegiendo sus errores y sus deslealtades, le está explotando la violencia en las manos. Es una guerra que quiere transformar o cambiar el orden establecido por otro, el nacimiento oficial de la Cuarta Transformación, 4t, como culminación de un plan que se puso en marcha hace 30 años por un grupo que encontró la oportunidad de gobernar.

La trayectoria política de los actuales gobernantes se caracteriza por el titubeo continuo, el candor político y la ingenuidad que se disfraza en buscar la pureza moral y la honradez; ello genera situaciones de conflicto con el discurso y los hechos reales; en el discurso se dice hasta el cansancio que ya no existe corrupción y la observamos en los hechos reales a diario en las oficinas de gobierno se practica la corrupción.

Olvidan que ya no son oposición y que ahora viven una realidad: gobernar, dar solución a los problemas y no esquivarlos o rehuir a las responsabilidades que tienen como gobernantes. No puede existir una guerra interminable contra los conservadores más temprano que tarde tendrán que pactar los llamados liberales, no se pueden pasar la vida luchando el uno contra el otro, tienen que convivir para lograr la paz; sus renuncias a la paz traen consecuencias graves y surgen los fanáticos con sus escándalos.

No a la guerra si a la paz, es un clamor cívico. Espero no sea tardío el despertar de la clase política gobernante, porque algunos piden la reelección de Andrés Manuel López Obrador, que es producto de la generación de sufridos y resignados, que están conformes con su suerte y están construyendo una nueva narrativa.

Profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales,

Universidad Nacional Autónoma de México.

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