mar. Nov 19th, 2019

Conservar el Estado, es el dilema

Por Octavio Aristeo López

Pensadores políticos que han contribuido en la formación de los gobiernos recomiendan que la fuerza nunca es permanente para dominar, por ello, es importante que esta fuerza se transforme en obediencia a la ley; ceder a la fuerza es obedecer un poder ilegitimo entre los hombres, sí suceden combates entre particulares es por abusos del gobierno y su falta de oficio político que pone en peligro la vigencia del Estado.

Podemos afirmar, que la fuerza del más fuerte es un principio natural de necesidad para imponerse y que es aceptada por prudencia mientras se aplica la ley; es decir, la fuerza es primero después viene la ley, ya que en un Estado de Derecho la fuerza no está por encima de la ley; en consecuencia, el Estado no tiene enemigos entre los hombres solo con otro Estado, sólo el gobierno tiene enemigos entre particulares cuando no sabe o no puede establecer una verdadera relación entre ellos.

Por lo mismo, cuando un gobernante de un Estado se apodera de otro Estado es el fin de la guerra, respeta las personas y los bienes de los particulares. En un estado de guerra existe el uso del derecho de guerra que no supone ningún tratado de paz, esta continúa en baja intensidad, es una ilusión o un engaño decir que estamos en paz. El pueblo a veces no comprende el bien, pero se le engaña y piensa que lo malo es el bien. La voluntad general siempre es recta pero el juicio que la guía no siempre es ilustrado más cuando viola le ley.

Controlar una muchedumbre y gobernar una sociedad no es lo mismo. En una muchedumbre existen hombres dispersos, una especie de agregación que se somete a un individuo; un individuo puede sujetar a muchos individuos pero no es un bien público, siempre será un interés privado en busca de su voluntad particular, por ejemplo partidos políticos y la delincuencia organizada. El que engaña a un pueblo nunca fundara un imperio duradero y desaparecerá.

El pueblo es una asociación con un cuerpo político que busca el bien público, el bien común; es el soberano de la voluntad general que busca la igualdad y la libertad. La voluntad general es la más importante que las demás voluntades, porque sólo mira al interés común, las otras voluntades que solo son sumas de voluntades particulares solo miran el interés privado.

Por lo tanto, existen particulares que piensan que sus órdenes parten de la voluntad general, que el pueblo soberano no se opone y presumen el consentimiento del pueblo; realizan juegos de palabras para desembrar el cuerpo social en pedazos y asignarse una autoridad soberana que no poseen y solo son una derivación de ella.

Entonces, declaran la guerra y hacen la paz como un acto de soberanía, creyendo que son el pueblo, pero solo realizan un acto particular porque no es una ley, menos si violan la ley, es el caso de la violar el Artículo 40 de la Constitución Política y el Articulo 150 del Código Penal Federal en México; sí, un malhechor viola la ley deje de ser miembro del Estado, más sí es un funcionario público, porque le hace la guerra al soberano, que es el pueblo.

En tal caso, primero es la conservación del Estado, y debe desaparecer el malhechor y el funcionario público que rompe el pacto social; la historia demuestra que un Estado bien gobernado hay pocos criminales, cuando existe multitud de crímenes es porque existe impunidad y el Estado marcha a su ruina. A falta de sanción las leyes son inútiles entre los hombres, solo producen el bien de los delincuentes al violar la ley y son seres privilegiados, es volver a la normalidad.

Buscar fortalecer el Estado es ser respetuoso de la ley, de la voluntad general, efectivamente nadie puede estar por encima de la ley, ni los gobernantes ni la delincuencia organizada, en caso contrario está en contra del soberano que es el pueblo, no es el gobernante.

Si se gobierna por medio de la ley, se le llama República, en caso contrario se viola también la Constitución Política que tiene como forma de gobierno la Republica, entre otros los códigos penales vigentes. Si la fuerza bélica de un individuo que dirige una organización del crimen organizado es más fuerte que la de la institución, la legislación muestra su debilidad para fortalecer al Estado. Si eres pobre y perteneces a la delincuencia organizada tienes mayor futuro en México, ya que se respeta la vida humana que la ley.

Las acciones del poder ejecutivo sólo consisten en actos particulares que no pertenecen a la ley ni por consiguiente al soberano, que es el pueblo, cuyos actos no pueden ser sino leyes. “¿Qué se entiende pues por gobierno? Un cuerpo intermedio establecido entre los súbditos y el soberano (el pueblo es el soberano, no el gobernante) para su mutua correspondencia, encargado de la ejecución de las leyes y de la conservación de la libertad, tanto civil como política”.

Si el soberano quiere gobernar, es decir, todo el pueblo, o si quiere el magistrado dictar leyes, o si los súbditos reúsan la obediencia, vendrá el desorden porque la fuerza y la voluntad ya no obran de acuerdo, de este modo el Estado cae en el despotismo, en la anarquía: por ejemplo, en esta situación está el Poder Judicial en México.

Si existe engrandecimiento de los depositarios de la autoridad pública, el gobierno tendrá tentaciones para abusar de su poder porque buscará contener al pueblo inconforme por todos los medios o herramientas para mantener el orden, por lo que el soberano, el pueblo, debe ser más fuerte que el gobierno para no ser dominado y destruido, así conservar el Estado.

Profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales,

Universidad Nacional Autónoma de México.

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