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Lucran con venta de sangre afuera de los Civiles

27 de Octubre de 2019

“Me da mucha pena cobrar, pero la verdad es que… pues no es fácil encontrar quién venda sangre”, defiende un comerciante ambulante que se dirige a una calle aledaña al Hospital Civil “Fray Antonio Alcalde”. Al doblar la esquina, llama a un franelero con un chiflido. “¿Qué onda?”, le dice. “¿Sí te ‘sangras’?”. Buscaba a un donador del cual obtener una comisión.

El franelero se acerca y le explica que ya tiene un “compromiso previo” en el Hospital de Zoquipan. El ambulante insiste. Le pregunta si su esposa está o no disponible, porque también ella puede “hacer el paro”. Y tras pensarlo unos segundos, el primero decide que hará la “donación” en el Civil, pues así se ahorrará el dinero del taxi hasta Zapopan.

“3 de cada 100 donadores en el país lo hace por ayudar de manera altruista, según el reporte “Suministro de sangre para transfusiones en los países de Latinoamérica y del Caribe”, de la Organización Panamericana de la Salud.

Se le cuestiona si es seguro y el franelero afirma que sí. Recuerda que, en una ocasión, de cuatro “donadores” potenciales solo él y su esposa pasaron las pruebas. El precio por su servicio es fijo: 800 pesos. Previamente, quien hizo el enlace ya había solicitado 200. El gasto total fue de mil pesos.

En realidad, la cultura de la donación de sangre es mínima y Raquel es un ejemplo de ello.

Cada tres meses, ella requiere donadores para su hija, quien padece leucemia. Y debido a esa periodicidad obligatoria en las transfusiones se le dificultaba conseguir la cantidad necesaria. Por ello, durante dos años compró a “vendedores” en los alrededores del Hospital Civil.

“No sé cómo se maneje, pero afuera del Hospital Civil llegan y te dicen: ‘Oye, ¿necesitas sangre? Nosotros te la vendemos. Nos pagas cuando te demos el recibo’. Y así lo estuve haciendo”, contó.

Aunque está severamente penada, esa práctica es real a las afueras de los Hospitales Civiles. En su Artículo 462, la Ley General de Salud estipula que se darán entre seis y 17 años de prisión a quienes comercien con órganos o “tejidos, incluyendo la sangre”.

Esperanza Zuno Reyes, jefa del Banco de Sangre en el “Fray Antonio Alcalde”, comenta que de 2015 a la fecha sólo se ha conocido un caso, y fue este mismo año.

“Hace aproximadamente tres meses hubo un reporte. La misma persona que pagó a ‘donadores’ llamó al Centro Nacional para decir que lo había hecho por necesidad. Nosotros llamamos a las autoridades y todo lo que teníamos de sangre (la que ella compró), para garantizar la calidad, se le dio destino final y no se le dio uso a nada”.

POR EL INFORMADOR

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