29/09/2020

EL MARIACHI EN LA NIEVE

Un ejército de músicos, una cultura vibrante, un Mariachi de ‘Dorados’.”

Por Carlos Machado

“Lluvia, brillo (luz del sol), e incluso nieve… el Mariachi prevalecerá” es la frase que acompaña a la imagen del fotógrafo canadiense Cameron Frazier, que compartió en su cuenta de Instagram ‘@bananacamphoto’, quien capturó a Alex Alegría, aquel ya famoso Mariachi caminando entre las calles nevadas del centro de Vancouver Canadá, junto al icónico reloj de vapor en el barrio histórico de Gastown, mismo barrio que viera nacer su carrera y su Mariachi 17 años atrás, un 5 de mayo de 2003, en la famosa celebración de la victoria de México al ejército invasor francés en la batalla de Puebla, y que, curiosamente, 17 años más tarde lo llevara a dar la vuelta al mundo a través de una fotografía que representa, no solo su historia, sino la de muchos mexicanos que residen en el exterior.

Vistiendo de México en su traje de charro, cargando el peso de sus sueños y de años de experiencias con su arma de trabajo, su ‘instrumento’ y, de fondo, una ciudad que fuera testigo de momentos difíciles, pero también gloriosos, una ciudad que en su honor, se pinta de blanco para componer la imagen perfecta de dos culturas que se toman de la mano, un sincretismo que nos recuerda que ser inmigrante es mucho más que buscar nuevos aires; es abrazar dos culturas, es vivir apreciando lo que encontramos y aprendemos en el camino, pero siempre recordando y valorando nuestro origen, nuestra historia, nuestra cultura, pero sobre todo, a nosotros mismos.

Alex Alegría nació hace 43 años en Tuxtepec, Oaxaca y más adelante radicaría en Acapulco Guerrero donde estudió la carrera de Turismo. Alex emigró a Canadá, a la ciudad de Vancouver hace 23 años, luego de una oportunidad de intercambio estudiantil, comenzando así su historia en el país del norte.

De acuerdo con el sitio oficial del Gobierno de México, quien cita al Instituto de los Mexicanos en el Exterior, 11’913,989 mexicanos viven fuera de México, de los cuales 128,485 radican en Canadá, de acuerdo con datos oficiales de Statistics Canada. Mexicanos que han dejado atrás su hogar, sus familias, su cultura, su música, toda una vida de lazos que parecieran inquebrantables, pero que tambalean al saberse lejos de lo suyo, al haber decidido cambiar su vida y por lo que muchos, incluido Alex, han rozado los albores de la depresión. Como muchos de los inmigrantes mexicanos en Canadá, él tuvo que luchar por sobrevivir en el país con empleos distintos a su profesión, como el de una fábrica de aluminios, momento en el que entraba en una etapa depresiva.

Se encontró con una cultura canadiense avanzada, pero muy diferente al alma latina que nos representa a los mexicanos. “Los inviernos acá son días oscuros y grises; es una cultura más fría que la mexicana; fue muy difícil hacer amigos… no había ni tortillas y ahora ya tenemos hasta Mariachi”, menciona Alex, “nuestra cultura es muy rica, muy amistosa… ser mexicano es la bendición más grande que me pudo haber dado Dios” indica con orgullo y agrega “No logramos entender lo grande que es nuestra cultura hasta que nos vamos a otro país”. Sin embargo, no puede negar su amor y gratitud al pueblo canadiense. Vivió lo que él mismo ha denominado un ‘dilema de adaptación cultural’. A pesar de los largos momentos de incertidumbre, de soledad y de nostalgia, se encontró con un país que lo recibió con los brazos abiertos para forjar el camino de su futuro pilar, que encontraría en la música, como aquel momento en su niñez cuando viera a Vicente Fernández en televisión y decretara, “de grande quisiera ser como él”.

Alex encontró en la música su refugio. La música llegó en el momento indicado, lo cambió para siempre, forjó en él la nueva versión de sí mismo, lo salvó solo como el arte y la música saben hacerlo. Salió a la calle de Robson en el centro de Vancouver con su guitarra y el traje de charro que le regaló uno de sus tíos al dejar México y así comienza a nacer un nuevo artista urbano. Sin haber estudiado música; “compongo y descompongo” bromea entre risas. Empezó cantando temas originales y algunos populares pero, “no sabía nada de Mariachi” confiesa, hasta después de horas de ensayos diarios y buscando perfeccionar su estilo como aquel año 2009, cuando asistió, junto a su agrupación, a su primer encuentro de Mariachis en la ciudad de Guadalajara México. Desde el principio, la gente fue quien creyó en él y en el mensaje genuino que transmitía a través de sus melodías. Más adelante se le unió en las calles un violinista de la Orquesta Sinfónica, a quien le siguiera un tompetista jazzista, hasta formar a su nueva familia, el Mariachi “Romántico”, nombrado así por la similitud fonética entre ‘romántico’ y ‘romantic’, que más adelante pasara a llamarse “Los Dorados”.

En 2003 forma oficialmente al Mariachi como apología al ejército Constitucionalista del Jefe de la División del Norte, Pancho Villa, quien tuviere como nombre “Los Dorados”; de esta manera, y en honor a la historia revolucionaria mexicana, Alex y sus colaboradores nombraron “Mariachi los Dorados” a un rico ejército de músicos, haciendo uso de instrumentos y armonías como armas de consciencia, pero también como refuerzo de la mexicaneidad en una lucha por “prevalecer”, como afirmara Frazier, ante las adversidades que un ser humano enfrenta con dignidad y con trabajo, representando más allá de las fronteras, a una cultura tan rica y vibrante como la mexicana, pero también como un digno ejemplo de unidad entre naciones, en el que diversos países se unen para formar, como lo fue Los Dorados de Villa, al Mariachi de Alex, teniendo entre sus elementos a tres mexicanos, uno de Guadalajara, uno de Nayarit y Alex de Oaxaca, dos de Ucrania, uno de China, uno de Taiwán, uno de Filipinas, uno de Italia y un indígena canadiense, miembro de la comunidad aborigen de First Nations de Whitehorse Yukon.

Los Dorados llegan para recordarnos que vivimos en un mundo cada vez más global y como representación de una Canadá multicultural y la premisa de que el arte y la cultura no conocen de fronteras y que sirve como herramienta de unidad internacional, con el propósito de humanizar y sensibilizar al ser humano. “Qué bonito que se pueda mandar un mensaje positivo y mostrar todas las cosas buenas que tenemos como mexicanos” nos afirma.

El Mariachi ‘Los Dorados’ se ha involucrado en diferentes eventos y festividades de la ciudad, presentándose 5 veces en los juegos olímpicos, en todos los ayuntamientos de las ciudades del área metropolitana de Vancouver, en el concurso anual de fuegos pirotécnicos en las costas de la ciudad y en muchas actividades culturales organizadas por el Consulado mexicano en Vancouver, además de ser invitados al evento de líderes locales de diferentes etnias, con la visita del actual gobernador de la provincia de Alberta, entonces Secretario de Cultura de Canadá y representando a México en el Congreso Mundial de Artistas, organizado por China y también celebrado en Vancouver, entre otros. Ahora se presentan miércoles y viernes en restaurantes mexicanos en Vancouver y North Vancouver respectivamente y cuentan con 4 discos: el primero como solista, los otros 3 con ‘los Dorados’, el último de ellos, con temas originales.

En sus planes futuros, Alex comenta que la agrupación quiere seguir estudiando y aumentando su repertorio para ofrecer al mundo un ‘pedacito’ de la cultura mexicana, misión que el destino ha jugado a su favor con la ahora viral fotografía. “Es la tormenta que cambió mi vida”, afirma con emoción, al referirse a la tormenta de nieve que azotó a Vancouver, bajando las temperaturas a -7 grados centígrados y que vino a sacudir su historia en el país norteamericano, imagen que lo ha llevado a recorrer el mundo a través de redes sociales, con más de 32 millones de vistas en facebook; de publicaciones en noticieros de diferentes países; de personas que sienten la nostalgia de ver a México pasando fronteras; con la representación del mexicano que no se rinde, cual guerrero ‘dorado’ revolucionario; uno como tantos mexicanos, que llevan estampada su cultura y su orgullo en la piel.

Alex concluye: “Quiero aprovechar este medio para que se difundan todas las cosas buenas y bonitas de nuestra tierra”.

Este es, sin duda, el momento perfecto para reflexionar sobre nuestra contribución en la sociedad, para valorar a nuestra gente y dignificar a todas las profesiones, para recordar nuestra identidad, nuestra cultura y la importancia de la sensibilización del ser humano a través del arte; es momento de preguntarnos cuál es la huella que queremos dejar en éste, nuestro camino por el mundo.

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