25/10/2020

El caos de los primeros conciertos

Tras la matanza estudiantil del 68 y el Festival de Avándaro, los conciertos juveniles eran temidos en México; además, los músicos padecieron desorganización y hasta agresiones

Al hablar de los primeros conciertos de rock en México poco se dice de los que hubo antes y después del Festival de Avándaro en 1971.

“Los conciertos masivos de rock eran considerados subversivos, pecaminosos, de alto riesgo social y una amenaza al poder del Estado. Por eso los hubo a cuenta gotas después de Avándaro, y en el frenesí y exaltación de su alcance emocional y comunitario, a veces derivaron en trifulcas”, escribió la columnista Mónica Lavín en el 2018.

En su libro Tiempo transcurrido,

Juan Villoro cuenta sobre el panorama en 1968: “En México el rock sólo existía fugazmente y a precios prohibitivos. Una asociación de beneficencia contrató a The Animals para actuar en el Teatro Metropólitan: cien pesos los boletos de arriba y doscientos los de abajo”.

El 9 de marzo de 1969 vinieron The Byrds y Union Gap al Estadio Azul. Según Carlos Monsiváis, el ambiente estaba tranquilo, hasta los primeros acordes de Turn, Turn, Turn que empezó el descontrol, el cual se acentúo al no haber seguridad en el evento:

“Las sillas ruedan, se inicia la batalla campal, el motín, el zafarrancho en pequeña escala, el acabose… esta minoría belicosa”.

Algunas voces de la época decían que el público mexicano no estaba preparado para esos conciertos.

Luego, en 1969, la banda liderada por Jim Morrison, El Rey Lagarto,

tocó 4 conciertos del 27 al 30 de junio en México para promocionar su disco Soft Parade.

“The Doors tocaron en el cabaret Forum ante un público elegante y ebrio”, describe Villoro.

“El plan original era presentarnos en la Plaza de Toros, pero hubo restricciones, y de acuerdo con los organizadores, parte de esa negativa para el show fue lo sucedido en 1968 cuando la matanza de estudiantes en Tlatelolco. Nos dijeron que los ánimos estaban encendidos en el país y era mejor no ha cerlo”, dijo Ray Manzarek, tecladista de The Doors en 2007.

Después de convulsas décadas en los 70 y 80, también hubieron tocadas de grupos extranjeros que se presentaron en México: Procol Harum en 1975 en el Auditorio; en 1977 Tom Foggerty en el Teatro Ferrocarrilero y Joe Cocker en el Toreo de Cuatro Caminos.

En 1980, Johnny Winter estuvo en el Estadio Revolución de Pachuca, a la quinta canción dejó de tocar porque alguien le lanzó algo.

De los conciertos más recordados de ese año está “el falso Deep Purple”, nombrado así por los enfurecidos asistentes, pues de los originales sólo venía uno.

Según el locutor Óscar Sarquiz, estos conciertos tuvieron una producción muy elemental, con un equipo que no era para eventos al aire libre, pero el público asistía porque tenía sed de eventos.

La ”reina” que fue ofendida. “Algunas personas no se saben comportar, pero por una persona loca no podemos generalizar que todo el público mexicano es así. Quien aventó el zapato, tierra o lo que sea a Queen fue un caso aislado del que se han hecho mitos que se siguen repitiendo. Imagínate que pagas por ver a un grupo y te pones a aventar de cosas”, dice el promotor cultural Toño Pantoja, quien vivió aquel día.

Por su parte, el músico Adrián Núñez, El Oso cuenta: “Cuando llegamos al estadio de Puebla había muchos roqueros, ya bastante briagos, algunos de plano ya tirados. Estuvo padre estar en un concierto así; sin embargo, cuando tocaron Rapsodia Bohemia, yo sentí que hicieron play back”.

Jesús Barba, seguidor del grupo Kiss, cuenta que cuando Kiss sacó el disco Dynasty en 1979, que contiene la canción I was made for loving you , se trató sin éxito de lograr un concierto en México.

“Los esfuerzos por traerlos a tocar continuaron hasta que el 8 de septiembre 1994 (13 años después de su primera visita) se presentaron en la gira Monsters of Rock junto con los grupos Black Sabbath y Slayer”, relata el señor Jesús.

En los 90 vinieron Bob Dylan y Los Lobos, el locutor Óscar Sarquiz cuenta: “La prensa y el público se dedicaron a denostar a Dylan, decían que el músico no se sabía sus canciones… No supieron reconocer que fue excepcional”.

Aunque la sed de conciertos sigue, ante la pandemia es incierto saber qué sucederá con ellos.

POR EL UNIVERSLA

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