21/10/2020

Bajos salarios, desigualdad y machismo, los rivales de las futbolistas en México

Esta es la primera parte de un reportaje sobre las condiciones laborales que enfrentan jugadoras de la Liga MX femenil, a tres años de su inicio.

Cheyli corre por el lado derecho del campo. Es el minuto 5 del primer tiempo. Un desborde acerca a los Lobos BUAP a la portería y luego un rebote deja el balón botando, cerca del manchón de penalti. Cheyli tiene el arco de frente. Patea a un costado de la portera y lo logra. ¡Es gol! El 1-0 que ayudó a la victoria de su equipo .

Esa anotación fue en 2018, en el estadio de Cruz Azul Hidalgo, cuando tenía 21 años. Uno de sus momentos más felices en el futbol. Su primer gol como jugadora profesional en México, después de hacer sacrificios y superar escollos, no solo deportivos, también personales.

Cheyli es originaria del municipio de San Juan Bautista Tuxtepec, Oaxaca. Ella cuenta que comenzó a jugar futbol con hombres porque de niña no muchas mujeres se atrevían a hacerlo. Después, al crecer el futbol femenil en el mundo, llegó la oportunidad de ser jugadora profesional en México. Un sueño cumplido, dedicarse al deporte que ama.

Pero pronto encontró dificultades. No solo debía dedicarse a mejorar su habilidad como jugadora. Se topó con la desigualdad, el machismo, un bajo salario y ahora la incertidumbre de quedarse sin equipo.

Al iniciar un nuevo torneo, ella y otras tres jugadoras de la Liga MX Femenil —algunas de forma anónima, por temor a represalias—, accedieron a contar a Animal Político las principales dificultades, carencias e injusticias que han enfrentado como mujeres y futbolistas profesionales, en un deporte que siempre ha sido dominado por hombres.

El presidente de la Liga MX, Enrique Bonilla, también explicó en entrevista los retos y avances que a su parecer ha tenido la liga profesional femenil, a tres años de su formación, y en un contexto en que las mujeres en México han salido a las calles para reclamar un alto a la violencia, acoso y desigualdad en su contra.

Mala logística y sin bonos

Cheyli se mudó a Puebla hace más de cuatro años para estudiar la carrera de Fisioterapia. Allí encontró la oportunidad de integrarse al equipo femenil de los Lobos BUAP.

En julio de 2018 la mediocampista debutó profesionalmente, pero casi un año después su equipo fue vendido, por lo que tuvo que buscar un nuevo club.

Encontró una oportunidad con las Tiburonas del Veracruz, donde solo jugó un semestre debido a que el equipo jarocho fue desafiliado, por problemas de adeudos.

El torneo pasado, el entonces capitán de los Tiburones, Carlos Salcido, reveló que las jugadoras del equipo femenil no tenían siquiera agua para hidratarse durante los entrenamientos, ni un nutriólogo que las ayudara con su alimentación.

Cheyli confirmó las malas condiciones y que la logística para las jugadoras en Veracruz nunca fue una prioridad. A falta de canchas para entrenamiento propias, ellas tenían que utilizar las instalaciones del Centro de Alto Rendimiento de la Federación Mexicana de Futbol (CAR) en Veracruz.

“Todo lo que dijo Carlos (Salcido) es una realidad. Había momentos que no nos llegaba la hidratación y nos avisaban que nosotras teníamos que llevar nuestra propia agua (…) al entrenar no teníamos un lugar dónde cambiarnos porque en el CAR solo tenían baños generales, pero no vestidores para nosotras, por lo que terminábamos la práctica y era todo el tiempo que podíamos estar ahí”, relata.

El caso de Veracruz no fue aislado. El torneo pasado también salió a la luz que las jugadoras de Centellas del Necaxa tuvieron que viajar durante 10 horas en autobús de Aguascalientes a la Ciudad de México y jugar contra América una hora después de llegar, porque su directiva no quiso pagar avión u hospedaje en la capital.

Cheyli cuenta que con Veracruz el único viaje que hicieron en avión fue a Tijuana, para enfrentar a las Xolas, y todos los demás fueron en autobús, a pesar de las largas distancias a diferentes estados.

El tema de los viajes no es el único donde jugadoras reclaman malas condiciones, también hablan de desigualdad en los bonos que mujeres y hombres reciben de los clubes por obtener buenos resultados deportivos —en el torneo que recién terminó, hubo polémica porque jugadoras de Rayadas presuntamente no recibieron los bonos prometidos y solo les dieron iPads por ser campeonas, a diferencia de los hombres cuando fueron campeones— y por supuesto en los salarios, un tema clave.

Una jugadora de un equipo de la capital del país, que prefirió no dar su nombre, contó que su conjunto ha llegado por lo menos dos veces a la liguilla desde que ella está en sus filas, y la directiva no les ha dado bonificación alguna, como la que le prometen a los hombres.

Ana Paola López, jugadora del Pachuca, lamenta que las mujeres no puedan obtener los mismos premios.

La delantera considera que una razón que propicia la desigualdad en este rubro es que las jugadoras desconocen qué pueden pedir en sus contratos, debido a que sus sueldos todavía no les permiten tener un representante o asesoría legal.

Los hombres, agrega, siempre pagan por asesoría legal y por esta razón “ellos pueden ganar bonos hasta por respirar”.

La delantera asegura que en las cuatro liguillas a las que han accedido las Tuzas, incluso una llegando a la final contra Chivas, no han recibido bono, mientras que los hombres en ese mismo lapso solo entraron una vez a liguilla “y sabemos que sí les dieron bono”.

Sobre este tema la directora deportiva de Chivas femenil, Nelly Simón, dijo que está al tanto de que no todos los equipos pagan avión a sus jugadoras, les dan un autobús propio y cancha de entrenamiento, como en Chivas. Considera que cada club va a una velocidad distinta, dependiendo su capacidades económicas, y confía en el compromiso de las directivas para lograr, en la medida de sus posibilidades, una equidad de género entre hombres y mujeres.

Marion Reimers, comentarista y periodista deportiva, difiere de esta posición. Considera que sí hay dinero disponible, lo que falta es disposición. “No creo que sea un tema de recursos, ya que hasta Veracruz tuvo para pagar una deuda de 120 millones de pesos para permanecer en la Liga (ese pago la realizó en mayo de 2019) pero no para invertir en las chavas”.

La brecha salarial

En 2017 el sitio Sportingintelligence publicó el estudio Global Sports Salaries Survey, en el que realizó un análisis comparativo entre los salarios de las y los futbolistas en diversas ligas del mundo.

Según dicho listado, la liga de futbol femenil mejor pagada es la D1 Feminine, de Francia, donde cada jugadora percibe 49 mil 782 dólares anuales, lo equivalente a unos 936 mil pesos, es decir, casi 78 mil pesos al mes.

Son las mejor pagadas, aunque hay una gran brecha con los hombres de la liga en Francia. El sueldo promedio de los hombres por cada torneo (las cifras en el caso de los hombres son por torneo o por temporada, no de ganancias anuales) es de un millón 227 mil dólares. Es decir, ellas ganan en un año apenas el 4% de lo que reciben ellos.

En el caso de la Frauen-Bundesliga, de Alemania, el sueldo promedio anual de cada jugadora es de 43 mil 730 dólares, equivalentes a unos 822 mil pesos, más de 68 mil pesos mensuales. Los jugadores hombres de la Bundesliga perciben un millón 631 mil dólares por torneo jugado. Ellas ganan apenas el 2.38% de esa cantidad.

Respecto a la Liga estadounidense, la NWSL, las jugadoras tienen ingresos anuales promedio de 27 mil 54 dólares, unos 42 mil 409 pesos mensuales.

Los jugadores hombres de EU tienen un ingreso promedio, por torneo jugado, de 327 mil dólares, situación que ha provocado que, en los últimos años, las jugadoras estadounidenses se unan para exigir mejores condiciones.

En el caso de la Liga MX femenil, según el mismo estudio, el sueldo promedio mensual de las jugadoras es de 3 mil 420 pesos, apenas el 0.63% de lo que ganan los hombres.

En la Primera División de México, el sueldo mensual promedio para ellos ronda los 540 mil 456.50 pesos, y los que menos ganan perciben como mínimo 25 mil pesos mensuales.

Entre los jugadores mejor pagados de la Liga MX, según el sitio Transfermarkt, están el delantero francés de Tigres, André Pierre Gignac, y el portero mexicano del América, Guillermo Ochoa, quienes tienen un sueldo aproximado de 5 y 4.5 millones de dólares anuales, respectivamente. Es decir, al año reciben alrededor de 94 millones de pesos y al mes casi 8 millones de pesos.

No solo hay brecha en los sueldos de hombres y mujeres, si no que ellas, las jugadoras profesionales en México, tienen un ingreso promedio inferior al Salario Mínimo que es de 3 mil 696 pesos mensuales (123.22 pesos diarios).

De las 12 ligas femeniles profesionales (de diversos deportes) analizadas en el estudio Global Sports Salaries Survey, la Liga MX Femenil ocupó el último lugar por los bajos sueldos de las jugadoras.

En sus declaraciones sobre las condiciones laborales del equipo femenil, el excapitán jarocho, Carlos Salcido, reveló que además de las precariedades todas las jugadoras del primer equipo percibían un sueldo mensual de 3 mil 700 pesos.

La cantidad fue confirmada por Cheyli, quien además añade que sus contratos solo estipulaban el salario, “no había otro tipo de prestaciones, solo contábamos con el seguro médico de la Federación”.

Con este sueldo, ella y sus compañeras tenían que cubrir todos sus gastos, incluyendo renta y comidas, porque el club tampoco les brindaba eso.

Con información de Animal Político

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