30/09/2020

Acuden a cines para relaciones sexuales en Guadalajara

Mientras que restaurantes, iglesias, hoteles, casinos y cines están obligados a cumplir con estrictas medidas de salubridad para operar, en lugares donde se proyectan películas pornográficas se ignoran las medidas sanitarias y hasta se practica el sexo.

Son las 18:30 horas y la Nueva Sala París, en Avenida Juárez 133 del Centro de Guadalajara, empieza a llenarse de hombres.

Un tapete mojado en el ingreso y gel antibacterial en el mostrador son los únicos cambios de uso opcional que adoptó el negocio para hacerle frente a la nueva normalidad que obliga la pandemia.

El ticket de entrada, de 45 pesos, es la única medida obligatoria para poder ingresar a una de las tres salas oscuras con más de 50 butacas, donde se proyectan cintas pornográficas de las 14:00 a las 22:00 horas.

“La mayoría son gays, casi no ves mujeres, las que parecen en realidad son travestis”, dice uno de los asistentes.

De los letreros colgados en paredes de uso obligatorio de cubrebocas y mantener 1.5 metros de distancia nadie parece acordarse; entre los asientos de tapiz verde sucio y desgastado, los 15 asistentes de la sala principal empiezan a buscar pareja.

Al fondo de la sala hay un par de sujetos practicando sexo oral y en la penúltima fila, Jessi, un travesti, pide un preservativo para usarlo con un hombre que le pagará 200 pesos por “el servicio”.

El resto de asistentes olvidan la película y se aglomeran, en silencio, alrededor del espectáculo en vivo.

“En dinero no me va tan mal, yo por ejemplo un día muy put… me llevo 500 pesos”, explica Jessi.

“Pero ya ves con todo este desmadre que nos pasó, nos partió la madre a muchos, yo estaba acostumbrada a ganar 10, 30 mil (al mes), mi cuarto bien padre aquí en el Centro y pues de repente tuve que regresar otra vez a la casa de mi madre, porque ya no me estaba yendo como me iba, y aquí sale para muchas cosas, obvio, si sabes cuidarlo”.

A 2.5 kilómetros de distancia, las omisiones sanitarias y el espectáculo erótico son similares dentro del Cinema Toro, ubicado en la Calle Azucena 789, Colonia Las Conchas, de Guadalajara.

Una tarifa de 35 pesos permite ingresar a una sala con más de la mitad de sus 50 asientos clausurados con cintas amarillas por la pandemia.

Pero al fondo, donde están los sanitarios, gemidos demuestran que fue violada la sana distancia.

La Ley de Ingresos 2020 del Municipio de Guadalajara prevé una multa de 5 mil 508 a 11 mil 15 pesos por permitir que en el interior de un giro se lleven a cabo actos de exhibicionismo sexual obsceno o se cometan faltas que ataquen a la moral y las buenas costumbres.

Con información de Grupo Reforma

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