05/12/2020

“No somos actrices”, clama una enfermera mexicana con su madre intubada

La enfermera Patricia Zavala mima con devoción a Angelina, su madre, quien lleva 24 horas intubada en el Hospital Juárez de México por COVID-19

Patricia Zavala mima con devoción a Angelina. Su madre lleva 24 horas intubada en el Hospital Juárez de México y ella, enfermera en este mismo centro, la cuida con esmero mientras espera que, de una vez por todas, la población comprenda que el coronavirus no es una invención: “No somos actrices”.

Procura que su madre, boca abajo y con un ventilador que insufla aire a sus pulmones, esté lo más cómoda posible, en un gesto de ternura capaz de parar el tiempo.

Pero por dentro, se le remueven las tripas. México suma ya casi 100 mil muertos y cerca de un millón de contagios, y aunque Patricia no ha atendido directamente a casos de COVID-19 en estos meses, conoce muy bien el desgaste, y la impotencia, de sus compañeros de profesión.

Como en el resto de centros médicos, el hospital se ha visto en algunas ocasiones al borde del colapso desde que arrancó la pandemia a finales de febrero en el país.

Angelina es la única que no está erguida, despierta. El ventilador va conectado a la cánula endotraqueal y el monitor repasa su oxigenación y otros parámetros.

Del otro lado, un catéter le proporciona “todas las infusiones”, cuenta una atenta enfermera que da el cuidado a Angelina, y recita varios nombres: solución base, tramadol, propofol, midazolam…

Patricia la escucha con atención. Hay compañerismo y sororidad.

Pero en la calle todo es distinto. Hace días que las autoridades advierten de un posible alza de casos, y por ejemplo Ciudad de México, sin pasar todavía a semáforo rojo (peligro máximo), dice estar “en alerta” y busca endurecer medidas ante el incremento de hospitalizaciones.

No obstante, con todo prácticamente abierto, es habitual ver multitudes en puntos céntricos de la urbe. Además de en bares y restaurantes.

El secretario de Salud, Jorge Alcocer, dijo esta semana que la pandemia está “en control” a nivel nacional. Aunque esta afirmación se sustenta en cifras oficiales, podría dar una sensación de falsa calma.

“Siento ante todo indignación porque la gente, a pesar de todo lo que se ha estado viviendo en el mundo, no toma conciencia a estas alturas de que esto es una realidad”, concluye Patricia.

A su lado, su madre se debate entre la vida y la muerte.

Con información de EFE

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