24/11/2020

Comenzaba Luis Enrique nueva vida; lo ‘levantan’

Comenzaba un futuro para su familia, pero desapareció y ante la ausencia, su esposa sufre miedo e incertidumbre.

Luis Enrique Díaz Arciniega fue privado de la libertad el 5 de enero de 2020, en el Clúster 43 del Fraccionamiento Hacienda Santa Fe, en Tlajomulco.

“Yo soy la única que anda sacando las cosas adelante y él dejó unas cosas que pagar y la verdad sí le batallo, pero trato de salir adelante, mi familia es la que me apoya, hasta me tuve que salir de mi casa, era la casa de él, ahorita no puedo arreglar nada porque no puedo pagarla”, lamentó Berenice, cónyuge de Luis Enrique.

El hombre de 33 años, pagaba su vivienda en Tlajomulco mientras trabajaba como chofer en el Macrobús, luego dejó de laborar ahí y con el dinero que recibió como liquidación decidió abrir una tienda de abarrotes.

Tenía dos meses con su negocio, pero un día salió a surtir refresco y fue privado de la libertad.

“Yo me enteré por los vecinos que se lo habían llevado de ahí, hay un parquecito como a media cuadrita y ahí dejaron el carro que él traía”, recordó Berenice.

“Lo bajaron del carro, llegó un carro blanco con tres personas armadas con armas largas, nomás venían encapuchados, lo bajaron, le dieron un golpe en el estómago y lo metieron a la cajuela”.

El Grand Marquis rojo en el que viajaba el comerciante fue hallado con los vidrios abajo. Las llaves estaban puestas en el interruptor.

De acuerdo con Berenice, cerca de la tienda de abarrotes de la que eran dueños, había una casa frecuentada por personas sospechosas.

Ella es hermana de un policía estatal, quien la visitaba para pedirle café o agua, lo que quizás incomodó a los presuntos delincuentes, estimó Berenice.

“Cuando mi esposo se iba, nomás lo estaban vigilando. No sé si a mi esposo le hayan dicho algo, él nunca me contó a mí nada”, recordó.

Berenice tuvo que abandonar el negocio y la casa, además, siente temor por su seguridad.

Presentó la denuncia de los hechos ante la Fiscalía del Estado y, a poco más de 10 meses de la desaparición, apenas están por entregarle la sábana de llamadas.

Con información de Grupo Reforma

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