13/04/2021

A cortar la violencia desde sus orígenes

La violencia familiar debe ser entendida como una violencia que crece de manera escalonada, por lo que una clave para enfrentarla es reconocer los primeros indicios de agresión, así como formar redes de apoyo que comprendan que para hacerle frente se necesita llevar a cabo un proceso.

Martha Catalina Pérez González, psicóloga y perito en el área de evaluación a agresiones sexuales, psicología forense, perfilación criminal de la Universidad de Guadalajara, explicó que muchas veces quienes piden auxilio lo hacen cuando se presenta la violencia física, sin embargo, la mayoría de las veces para llegar a este punto ya se ejercieron actitudes violentas que fueron normalizadas e ignoradas.

La especialista explicó que la violencia suele ir primero de manera psicológica, luego incrementa a física y sexual hasta que llega a la física de forma letal.

El sujeto que ejerce violencia puede comenzar con bromas hirientes, chantajes, engaños; posteriormente incremente hasta celar, descalificar, intimidar, así como controlar y prohibir.

“Pide simplemente que ya no vaya (con su familia), que no salga con sus amigos, que no tenga teléfono (…) es parte del proceso de control que tiene sobre la persona.

“Se resigna a vivir ese tipo de violencia, por eso es que a veces no se denuncia”, comentó psicóloga.

Este último aspecto es cuando se anula a la persona y se vulneran sus redes de apoyo, lo que lleva a las víctimas a resignarse a sufrir.

La académica lamentó que al ignorar los primeros puntos se da paso al incremento de la violencia sexual.

“El estar casado no es sinónimo de obligar a que tengas sexo porque lo firma un contrato, lamentablemente eso no lo tiene consciente la víctima.

“Al explicarle precisamente todos estos procesos de violencia vamos viendo hasta la cara de sorpresa de las mismas usuarias de los servicios de atención”, comentó.

Finalmente, la violencia puede terminar de forma letal con feminicidios, por lo que es necesario actuar desde el inicio y dejar de lado la imagen de que un feminicida es un monstruo atípico en la sociedad y no alguien que ha ido escalando sus niveles de violencia.

Jalisco tuvo un incremento en la violencia familiar durante 2020, pues según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) se registraron 11 mil 890 denuncias, mientras que en 2019 hubo 11 mil 53.

El SESNSP colocó a Jalisco como el cuarto Estado a nivel nacional con más incidencia, pues sólo es superado por el Estado de México (16 mil 915), Nuevo León (17 mil 940) y Ciudad de México (27 mil 767).

Además, es el tercer lugar a nivel nacional con más llamadas de emergencia relacionadas con incidentes de violencia de pareja pues en 2020 hubo 24 mil 209, sólo superado por Quintana Roo (24 mil 306) y Baja California (44 mil 901)

Con información de Grupo Reforma

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