25/06/2022

Guerra, pandemia, crisis climática y energética, los factores que ponen en riesgo la seguridad alimenticia

La relativa estabilidad en el precio de los alimentos a nivel global que se mantuvo hasta mediados de 2020 en las principales plazas de materias primas en el mundo, empezó a acumular desde junio de ese año incrementos consecutivos mes a mes, dibujando así de forma cada vez más clara una marcada tendencia al alza.

De acuerdo con el índice de alimentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), tan solo en marzo de 2022 dicho índice registró un incremento de 12.6% en términos reales, variación que no se había observado desde 1990, año desde el cual se elabora dicha serie de precios.

De mayo de 2020 a marzo de 2022, el índice de precios de alimentos de la FAO registró un aumento de 69.2%, repunte que supera en mucho a los observados en 2008 y 2010. El alza de precios en el lapso señalado fue liderada por los aceites, con un 209.5%, incremento que lo deja fuera del alcance de muchas cocinas, particularmente en los países emergentes, donde este es un bien indispensable en la elaboración de la gran mayoría de los alimentos.

El azúcar, un producto con presencia en prácticamente todas las cocinas y comedores del orbe, registró un aumento de 68.2% en el lapso arriba señalado. Entre los ingredientes del desayuno también destacó el precio de los cereales y la leche, con aumentos de 68% y 48.8%, respectivamente. Por último, pero no por ello menos importante, está el precio de la carne, con un aumento de 21.7% en el mismo lapso.

El fuerte aumento en el precio de los alimentos en los mercados internacionales acusa de manera clara la problemática económica, social, sanitaria y ambiental no solo de forma coyuntural, sino amenazando también con acentuar los grandes desequilibrios sociales a nivel global. Históricamente, la falta de alimentos ha sido un detonador de conflictos sociales, cuyas consecuencias son mucho más difíciles de manejar.

Desde una perspectiva más general, el precio de los alimentos tiende a subir en forma más acelerada que los ingresos. Un incremento en la inflación significa que los consumidores deben pagar cada vez más por lo que consumen, lo que hace más difícil su disponibilidad, toda vez que hay que tener en cuenta que ello se presenta en un contexto en el que el valor del resto de los bienes también está aumentando.

El aceite de palma, que se usa principalmente en la elaboración de alimentos procesados tales como los nuggets, papas fritas, sopas enlatadas o deshidratadas, cereal azucarado, barras de granola, salsas, helados y muchos más, registró en la presente semana un precio récord, con una variación de 77.9% respecto al registrado en la misma semana de 2021, de acuerdo con precios del mercado de materias primas, conocido también como de commodities.

Con información de Latinus

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