25/06/2022

AMLO llama a EU a construir nueva relación en América

El presidente Andrés Manuel López Obrador planteó directamente al gobierno de Joe Biden la necesidad de transformar las relaciones entre los países de América y dejar atrás la estrategia de hegemonía e injerencismo, para sustituirla por una de cooperación y unidad.

El mandatario expuso estas ideas ante el asesor de la Casa Blanca para la novena Cumbre de las Américas, el senador Christopher J. Dodd, en una conversación vía remota que tuvieron ayer.

De acuerdo con fuentes que conocieron de la charla, el mandatario delineó que la cumbre –prevista del 6 al 10 de junio en Los Ángeles– es precisamente el espacio para sentar las bases de la construcción de los nuevos vínculos americanos, de ahí que insistiera en que ninguno de los 35 países del hemisferio puede quedar fuera.

El congresista estadunidense admitió la relevancia que tiene para Washington que López Obrador participe en el foro continental; de ahí que la administración Biden esté buscando alternativas y seguir con las conversaciones.

La videollamada duró una hora y 40 minutos. El Presidente se conectó desde Palacio Nacional, acompañado por el canciller Marcelo Ebrard y el embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar; mientras el asesor de Biden lo hizo desde su casa, pues está infectado de covid-19, lo que le impidió viajar a México, donde se preveía realizar el encuentro de manera presencial. También estuvieron otros funcionarios de ambos gobiernos.

La disertación en español por parte de Dodd “cayó muy bien” y fue vista por la parte mexicana como “una cortesía importante”, admitió Ebrard. Dijo que fue un diálogo “amigable y cordial”.

Al final del encuentro, el canciller informó ante reporteros que se tocaron varios ejes que serán centrales en los trabajos de la próxima cumbre, a fin de definir una posición continental en la recuperación económica tras la pandemia, un plan de acción en salud –para evitar futuros impactos como los causados por el covid– y movilidad laboral, como medida para contrarrestar la migración irregular. “Sería la primera vez que se discute movilidad laboral en una cumbre de este tipo”.

El objetivo prioritario de la Casa Blanca para esta charla era conocer la posición de López Obrador y los motivos de su eventual inasistencia al encuentro, y sólo enviar una representación en caso de que Estados Unidos no convoque a todas las naciones del hemisferio.

A la postura del mexicano de no excluir a nadie se han sumado los presidentes de Argentina, Alberto Fernández; Bolivia, Luis Arce; Chile, Gabriel Boric, y Honduras, Xiomara Castro. Washington ha amagado que no contempla a naciones con las que tiene desacuerdos políticos (Cuba, Nicaragua y Venezuela).

El mandatario mexicano “comentó a Chris Dodd que le transmitiera estas reflexiones al presidente Biden”, comentó Ebrard. El congresista estadunidense comprometió una respuesta para las próximas horas.

Por la mañana, durante su conferencia matutina, López Obrador aseguró que Biden podría ser el líder que conduzca a una nueva relación entre los pueblos de América y transformar la política “anacrónica” basada tanto en la Doctrina Monroe como en las pugnas que se originaron durante la guerra fría.

“Es momento de inaugurar una etapa nueva en la relación de los países de nuestro continente, de nuestra América; no caracterizada por la hegemonía, el predominio, el injerencismo, las imposiciones, sino por las relaciones de amistad, cooperación y unidad de los pueblos. Es el tiempo, y política, entre otras cosas, es tiempo. Es el momento y la cumbre podría ayudar a iniciar una política nueva.

“Le tengo confianza al presidente Biden. Creo que él podría dar este paso y hacer atrás toda esa política anacrónica, injusta, de subordinación y falta de respeto a la independencia y soberanía de los pueblos, de los países. Tengo ese sueño de que en Los Ángeles nos unamos todos.”

Su postura, aclaró, no tiene el afán de confrontar, sino de llamar la atención para encaminar los esfuerzos de los líderes del continente hacia la reconciliación.

El presidente Andrés Manuel López Obrador planteó directamente al gobierno de Joe Biden la necesidad de transformar las relaciones entre los países de América y dejar atrás la estrategia de hegemonía e injerencismo, para sustituirla por una de cooperación y unidad.

El mandatario expuso estas ideas ante el asesor de la Casa Blanca para la novena Cumbre de las Américas, el senador Christopher J. Dodd, en una conversación vía remota que tuvieron ayer.

De acuerdo con fuentes que conocieron de la charla, el mandatario delineó que la cumbre –prevista del 6 al 10 de junio en Los Ángeles– es precisamente el espacio para sentar las bases de la construcción de los nuevos vínculos americanos, de ahí que insistiera en que ninguno de los 35 países del hemisferio puede quedar fuera.

El congresista estadunidense admitió la relevancia que tiene para Washington que López Obrador participe en el foro continental; de ahí que la administración Biden esté buscando alternativas y seguir con las conversaciones.

La videollamada duró una hora y 40 minutos. El Presidente se conectó desde Palacio Nacional, acompañado por el canciller Marcelo Ebrard y el embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar; mientras el asesor de Biden lo hizo desde su casa, pues está infectado de covid-19, lo que le impidió viajar a México, donde se preveía realizar el encuentro de manera presencial. También estuvieron otros funcionarios de ambos gobiernos.

La disertación en español por parte de Dodd “cayó muy bien” y fue vista por la parte mexicana como “una cortesía importante”, admitió Ebrard. Dijo que fue un diálogo “amigable y cordial”.

Al final del encuentro, el canciller informó ante reporteros que se tocaron varios ejes que serán centrales en los trabajos de la próxima cumbre, a fin de definir una posición continental en la recuperación económica tras la pandemia, un plan de acción en salud –para evitar futuros impactos como los causados por el covid– y movilidad laboral, como medida para contrarrestar la migración irregular. “Sería la primera vez que se discute movilidad laboral en una cumbre de este tipo”.

El objetivo prioritario de la Casa Blanca para esta charla era conocer la posición de López Obrador y los motivos de su eventual inasistencia al encuentro, y sólo enviar una representación en caso de que Estados Unidos no convoque a todas las naciones del hemisferio.

A la postura del mexicano de no excluir a nadie se han sumado los presidentes de Argentina, Alberto Fernández; Bolivia, Luis Arce; Chile, Gabriel Boric, y Honduras, Xiomara Castro. Washington ha amagado que no contempla a naciones con las que tiene desacuerdos políticos (Cuba, Nicaragua y Venezuela).

El mandatario mexicano “comentó a Chris Dodd que le transmitiera estas reflexiones al presidente Biden”, comentó Ebrard. El congresista estadunidense comprometió una respuesta para las próximas horas.

Por la mañana, durante su conferencia matutina, López Obrador aseguró que Biden podría ser el líder que conduzca a una nueva relación entre los pueblos de América y transformar la política “anacrónica” basada tanto

El presidente Andrés Manuel López Obrador planteó directamente al gobierno de Joe Biden la necesidad de transformar las relaciones entre los países de América y dejar atrás la estrategia de hegemonía e injerencismo, para sustituirla por una de cooperación y unidad.

El mandatario expuso estas ideas ante el asesor de la Casa Blanca para la novena Cumbre de las Américas, el senador Christopher J. Dodd, en una conversación vía remota que tuvieron ayer.

De acuerdo con fuentes que conocieron de la charla, el mandatario delineó que la cumbre –prevista del 6 al 10 de junio en Los Ángeles– es precisamente el espacio para sentar las bases de la construcción de los nuevos vínculos americanos, de ahí que insistiera en que ninguno de los 35 países del hemisferio puede quedar fuera.

El congresista estadunidense admitió la relevancia que tiene para Washington que López Obrador participe en el foro continental; de ahí que la administración Biden esté buscando alternativas y seguir con las conversaciones.

La videollamada duró una hora y 40 minutos. El Presidente se conectó desde Palacio Nacional, acompañado por el canciller Marcelo Ebrard y el embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar; mientras el asesor de Biden lo hizo desde su casa, pues está infectado de covid-19, lo que le impidió viajar a México, donde se preveía realizar el encuentro de manera presencial. También estuvieron otros funcionarios de ambos gobiernos.

La disertación en español por parte de Dodd “cayó muy bien” y fue vista por la parte mexicana como “una cortesía importante”, admitió Ebrard. Dijo que fue un diálogo “amigable y cordial”.

Al final del encuentro, el canciller informó ante reporteros que se tocaron varios ejes que serán centrales en los trabajos de la próxima cumbre, a fin de definir una posición continental en la recuperación económica tras la pandemia, un plan de acción en salud –para evitar futuros impactos como los causados por el covid– y movilidad laboral, como medida para contrarrestar la migración irregular. “Sería la primera vez que se discute movilidad laboral en una cumbre de este tipo”.

El objetivo prioritario de la Casa Blanca para esta charla era conocer la posición de López Obrador y los motivos de su eventual inasistencia al encuentro, y sólo enviar una representación en caso de que Estados Unidos no convoque a todas las naciones del hemisferio.

A la postura del mexicano de no excluir a nadie se han sumado los presidentes de Argentina, Alberto Fernández; Bolivia, Luis Arce; Chile, Gabriel Boric, y Honduras, Xiomara Castro. Washington ha amagado que no contempla a naciones con las que tiene desacuerdos políticos (Cuba, Nicaragua y Venezuela).

El mandatario mexicano “comentó a Chris Dodd que le transmitiera estas reflexiones al presidente Biden”, comentó Ebrard. El congresista estadunidense comprometió una respuesta para las próximas horas.

Por la mañana, durante su conferencia matutina, López Obrador aseguró que Biden podría ser el líder que conduzca a una nueva relación entre los pueblos de América y transformar la política “anacrónica” basada tanto en la Doctrina Monroe como en las pugnas que se originaron durante la guerra fría.

“Es momento de inaugurar una etapa nueva en la relación de los países de nuestro continente, de nuestra América; no caracterizada por la hegemonía, el predominio, el injerencismo, las imposiciones, sino por las relaciones de amistad, cooperación y unidad de los pueblos. Es el tiempo, y política, entre otras cosas, es tiempo. Es el momento y la cumbre podría ayudar a iniciar una política nueva.

“Le tengo confianza al presidente Biden. Creo que él podría dar este paso y hacer atrás toda esa política anacrónica, injusta, de subordinación y falta de respeto a la independencia y soberanía de los pueblos, de los países. Tengo ese sueño de que en Los Ángeles nos unamos todos.”

Su postura, aclaró, no tiene el afán de confrontar, sino de llamar la atención para encaminar los esfuerzos de los líderes del continente hacia la reconciliación.

en la Doctrina Monroe como en las pugnas que se originaron durante la guerra fría.

“Es momento de inaugurar una etapa nueva en la relación de los países de nuestro continente, de nuestra América; no caracterizada por la hegemonía, el predominio, el injerencismo, las imposiciones, sino por las relaciones de amistad, cooperación y unidad de los pueblos. Es el tiempo, y política, entre otras cosas, es tiempo. Es el momento y la cumbre podría ayudar a iniciar una política nueva.

“Le tengo confianza al presidente Biden. Creo que él podría dar este paso y hacer atrás toda esa política anacrónica, injusta, de subordinación y falta de respeto a la independencia y soberanía de los pueblos, de los países. Tengo ese sueño de que en Los Ángeles nos unamos todos.”

Su postura, aclaró, no tiene el afán de confrontar, sino de llamar la atención para encaminar los esfuerzos de los líderes del continente hacia la reconciliación.

Con información de la Jornada

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