19/08/2022

Vigilan agentes albergue de Tonalá donde fue quemada una menor

Elementos de la Fiscalía General del Estado y policías municipales de Tonalá mantuvieron ayer un cerco en torno al albergue Casa de Vida Camino a la Fortaleza, en la colonia Santa Isabel, en espera de una orden de cateo para ingresar al inmueble en el que, denunció la madre de una niña de 11 años, identificada como Jazmín, ésta sufrió quemaduras causadas con alcohol y descargas eléctricas por cuidadores.

El presidente municipal de Tonalá, el morenista Sergio Chávez, dijo que durante la madrugada los dueños desalojaron a los cerca de 30 internos y vecinos de la colonia, ubicada en una de las zonas más pobres del municipio, informaron que era frecuente escuchar por las noches gritos o llantos en ese domicilio de dos plantas, ubicado en el número 15 de la calle San Javier.

Familiares de los albergados esperaron durante el día que las fuerzas policiales y bomberos de Tonalá ingresaran al inmueble; sin embargo, pasadas las 21 horas la fiscalía aún no informaba se se había otorgado la orden de cateo.

Algunas madres o mujeres cuyas parejas estaban dentro denunciaron que no dejaban salir a sus hijos o cónyuges si antes no cubrían la mensualidad de mil 200 pesos que se les cobraba por su estancia, que debía ser de al menos seis meses.

De acuerdo con la querella interpuesta ante el Ministerio Público por la madre de la niña quemada, y una queja en la Comisión Estatal de Derechos Humanos, los propios cuidadores del supuesto albergue torturaron a la menor, quien padece ansiedad y depresión, así como crisis convulsivas, lo cual la lleva a lesionarse, motivo por el que su mamá la internó en ese sitio.

Según el parte médico de la Cruz Verde de Guadalajara, la menor sufrió quemaduras de segundo grado que afectaron 13 por ciento de su cuerpo.

En su denuncia, la madre explicó que en la casa hogar negaron que la hubieran lastimado, pero Jazmín insistió en que cinco de los cuidadores la sometieron porque ella no dejaba de rascarse; después la rociaron con alcohol y usaron un paralizador eléctrico, lo que provocó las quemaduras.

A pesar de lo sucedido, el viernes 22 de julio no se dio aviso a la madre sino el sábado siguiente, y los responsables del albergue negaron las acusaciones de la menor.

Además, trataron de impedir que saliera del refugio; cuando al fin lo logró y la mujer la llevó al hospital, la acompañó una de las cuidadoras, quien al llegar a la Cruz Verde se retiró cuando el agente ministerial de guardia empezó a interrogar a la niña, quien actualmente se encuentra en el Centro Médico de Occidente por la gravedad de las lesiones.

El alcalde de Tonalá dio a conocer que el albergue no tiene licencia para operar y tampoco existen denuncias en su contra por malos tratos o torturas.

Añadió que existen 41 refugios de ese tipo en el municipio; de ellos, 15 no tienen permiso de operación, por lo cual se llevará a cabo una inspección junto con el gobierno estatal para constatar las condiciones de su funcionamiento.

Con información de La Jornada.

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