Enrique Inzunza Cázarez regresó al Senado de la República tras cuatro meses de ausencia presencial y en medio de los señalamientos que lo vinculan con una facción del Cártel de Sinaloa. El legislador por Sinaloa rechazó las acusaciones, a su llegada al recinto legislativo, Inzunza negó cualquier relación con el crimen organizado y sostuvo que los señalamientos carecen de sustento. También afirmó que no solicitará licencia para separarse del cargo mientras continúan las investigaciones. “No soy narcosenador”, declaró ante los medios, al tiempo que aseguró que está dispuesto a responder ante las autoridades mexicanas.
El regreso ocurre con el inicio del periodo ordinario de sesiones del Congreso de la Unión. Inzunza dejó de acudir de forma presencial al Senado a finales de abril, aunque afirmó que mantuvo su trabajo legislativo desde Sinaloa.
Su regreso también provocó críticas dentro de Morena. Arturo Ávila, vocero de los diputados del partido, calificó su reincorporación como “un error y una imprudencia” y consideró que el legislador debería solicitar licencia mientras enfrenta las investigaciones. Desde la oposición, la senadora priista Paloma Sánchez cuestionó la permanencia de Inzunza en el Senado y ha señalado su presunta relación con grupos criminales. La legisladora, también originaria de Sinaloa, colocó en el escaño de Inzunza un mensaje con la leyenda “Nacosenador”.
Otros integrantes de la oposición también han exigido explicaciones al senador y han cuestionado que mantenga su cargo ante los señalamientos. Inzunza sostuvo que no busca utilizar su fuero para evadir a la justicia y afirmó que enfrentará las investigaciones correspondientes.

