Cientos de personas salieron este domingo a las calles de Culiacán, Sinaloa, para exigir paz, seguridad y justicia, en una movilización que ocurrió a dos años del inicio de la disputa entre facciones del Cártel de Sinaloa que ha provocado una crisis de violencia en el estado. Con ropa blanca, globos, pancartas y fotografías de personas asesinadas o desaparecidas, los participantes avanzaron desde el templo de La Lomita. La movilización fue convocada por organizaciones civiles y sectores empresariales bajo el llamado “Sinaloa Ponte de Pie”, con la exigencia de recuperar las calles y permitir que las familias realicen sus actividades sin miedo.
La marcha ocurrió un día después de una nueva jornada de violencia en el estado. Reportes periodísticos señalaron al menos siete homicidios el sábado, mientras otras fuentes registraron 10 asesinatos durante esa jornada. Entre los asistentes estuvo Alejandra Armenta, madre de un bebé de un año y cuatro meses que murió durante un ataque en Prados del Sur. La mujer acudió para exigir justicia y rechazar señalamientos contra su familia relacionados con el caso.
Antes de la marcha, el obispo de Culiacán, Jesús José Herrera Quiñónez, pidió a los grupos violentos detener las agresiones y llamó a las autoridades a combatir la impunidad. La gobernadora de Sinaloa, Graciela Domínguez Nava, reconoció la participación ciudadana y llamó a recuperar las calles y los espacios públicos de Culiacán. La mandataria señaló que la paz requiere participación social y coordinación entre las instituciones.

