La Universidad de Guadalajara (UdeG) ampliará el Modelo de Educación Dual a toda la Red Universitaria y al Sistema de Educación Media Superior (SEMS), con el propósito de que más estudiantes se integren al campo laboral antes de concluir sus estudios. El esquema, que ya opera en tres licenciaturas del Centro Universitario de Tlajomulco (CUTlajo), se extenderá a nuevos programas en los centros universitarios de Los Altos (CUAltos), Tonalá (CUTonalá) y Ciencias Económico Administrativas (CUCEA).
El modelo combina clases teóricas presenciales con formación práctica en empresas, donde las y los alumnos pueden incorporarse a partir del tercer semestre y recibir un incentivo económico por su participación. Para fortalecer su alcance, la UdeG firmó un convenio de colaboración con el Consejo de Cámaras Industriales de Jalisco (CCIJ), con la intención de que más empresas abran espacios para estudiantes de distintos campus.
La Rectora General, Karla Planter Pérez, señaló que se trata de una estrategia con más de cinco años de trabajo y capacitación interna, enfocada en consolidar alianzas con el sector productivo. “Se necesita que haya una inserción laboral temprana, es un ganar-ganar, porque los empresarios ganan todo lo que tendrían que invertir en la brecha de aprendizaje de quienes entran a sus empresas y por otro lado los alumnos desde el inicio están conociendo de manera articulada lo que es la teoría y la práctica”, enfatizó.

La doctora Leticia Leal Moya, responsable del proyecto, explicó que el esquema está inspirado en el modelo alemán de formación dual, que equilibra el aprendizaje en aula con la práctica profesional. “El modelo que hemos adaptado en la UdeG es el modelo de educación alemán, por cierto ya tenemos certificadas tres carreras, y lo que implica este modelo es un compromiso mutuo entre universidad y empresa: 50 por ciento de los estudios se desarrollan en el aula y el otro 50 por ciento en la empresa. Sin esta colaboración el modelo no podría existir”, afirmó. Añadió que el objetivo es disminuir la deserción y el desempleo entre los egresados. “Queremos abatir esos déficits de desempleo, de abandono de estudios, a través de un modelo que sea eficiente, que regenere los esfuerzos de productividad y la inserción de talentos en una fase temprana”, aseveró.
Por su parte, el coordinador del CCIJ, Antonio Lancaster-Jones González, destacó que el modelo cuenta con certificaciones internacionales y que 90 por ciento de quienes participan logran ser contratados en las empresas donde realizan sus prácticas. “Estamos formando a los alumnos para la vida, estamos dándoles esa capacidad para generar ingresos al mismo tiempo que se educan, con lo que se generan especialidades que la industria necesita hoy”, afirmó. Reconoció la participación de 60 empresas en la primera etapa y subrayó que, tras cuatro generaciones, la deserción se ha mantenido en 10 por ciento, mientras que el resto de estudiantes se incorpora a las plantillas laborales donde se formaron.

