Francia experimentó este sábado una ola de manifestaciones a nivel nacional, convocadas en rechazo al creciente costo de la vida. Lo que comenzó como una protesta pacífica escaló rápidamente hacia actos de violencia, que incluyeron incendios, saqueos y ataques a edificaciones públicas. Entre los incidentes más graves, destacó el asalto al histórico ayuntamiento de Limoges. Las autoridades informaron de cerca de 400 detenciones, mientras el presidente Emmanuel Macron prometió severas consecuencias para los responsables de los disturbios.
En la ciudad de Limoges, un grupo de encapuchados prendió fuego a un vehículo policial frente a la sede municipal, rompió sus ventanas y accedió al interior para provocar un incendio. Las llamas se propagaron rápidamente, afectando un ala y la cubierta de este edificio de 143 años, mientras los bomberos luchaban por contener el fuego. Las redes sociales mostraron impactantes imágenes de una parte de la cúpula colapsando. El prefecto local, Maurice Barate, lamentó que la edificación haya quedado “prácticamente destruida”, calificando los daños como una “catástrofe patrimonial” y condenando el “acto deliberado de vándalos”.
La jornada superó las expectativas de participación oficial, con una estimación de 550.000 manifestantes a nivel nacional, cifra significativamente mayor a las 150.000 previstas. El gobierno, a través del ministro del Interior Laurent Núñez, atribuyó los actos violentos a “grupos de ultraizquierda y delincuentes oportunistas”, diferenciándolos de las recientes movilizaciones estudiantiles. Núñez señaló que estos grupos mostraron una “voluntad manifiesta” de atacar símbolos públicos, como prefecturas y ayuntamientos, y anunció un refuerzo policial y una investigación exhaustiva.
El primer ministro Sébastien Lecornu presidió una reunión de crisis para coordinar la respuesta gubernamental. Por su parte, el presidente Macron, a través de sus canales digitales, hizo un llamado a la unidad frente a quienes “siembran el caos” y buscan desestabilizar las instituciones. Reiteró que quienes “han destrozado, atacado prefecturas y comercios y saqueado incluso nuestros ayuntamientos, serán perseguidos y castigados”. Los saqueos afectaron a comercios en diversas ciudades, desde París hasta Marsella, y se anticipan más detenciones gracias a las pruebas recogidas durante los incidentes.
Con información de Infobae.

