Las dos esculturas de perros San Bernardo que adornan la cornisa del Museo del Periodismo y las Artes Gráficas (MUPAG), conocido como la Casa de los Perros, recibirán por primera vez un proceso integral de conservación, con trabajos que durarán aproximadamente dos meses. La intervención comenzó este martes 3 de noviembre y está a cargo de profesores y aprendices del Seminario-Taller de Restauración de Metales de la Escuela de Conservación y Restauración de Occidente (ECRO), quienes primero realizaron un diagnóstico de las piezas.
Las esculturas, fabricadas en zinc con una estructura interna de hierro, fueron colocadas en 1896 por encargo de la empresaria tequilera María Ana González-Rubio de la Torre, bajo la dirección técnica del ingeniero Arnulfo Villaseñor. La casa fundidora J. L. Mott Iron Works, de Nueva York, las fabricó y envió a Guadalajara.
Aunque durante años se les identificó como perros de raza Pointer, los registros originales de la fundidora confirmaron que representan a ejemplares San Bernardo, inspirados en Barry, un perro de rescate de los Alpes. A lo largo de más de un siglo, las figuras enfrentaron los efectos de la intemperie, la contaminación ambiental y hasta impactos de bala relacionados con episodios históricos de la finca. Sin embargo, nunca recibieron un estudio formal ni un proceso integral de restauración.
Para las labores, los especialistas desmontarán temporalmente ambas esculturas y las trasladarán a un taller provisional dentro del museo. Ahí revisarán su estructura interna, las uniones de hierro, las soldaduras de plomo y estaño, además de retirar los recubrimientos deteriorados y renovar su protección superficial.
El objetivo consiste en detener el deterioro, reforzar las uniones y prolongar la conservación de las piezas antes de colocarlas de nuevo en la cornisa. Además de las esculturas, la ECRO trabaja en el diagnóstico y conservación de dos máquinas históricas que forman parte de la colección del MUPAG: una máquina Router de 1885, de The Goss Printing Press Co., y una prensa tipográfica Chandler, de 1889, fabricada por Chandler & Price. Ambas máquinas pertenecieron al periódico El Informador, que las donó al museo en 1994 y 2012. Hasta ahora, ninguna había recibido un diagnóstico ni trabajos de restauración. El proyecto cuenta con el apoyo económico de la Fundación Paseo Fray Antonio Alcalde, que aportó recursos para adquirir los materiales necesarios.

