El papel de México ante la crisis de las instituciones internacionales, el impacto de la tecnología en el poder mundial y los retos de la migración y los derechos humanos forman parte de los temas del 39 Congreso Anual de la Asociación Mexicana de Estudios Internacionales (AMEI), que se realiza del 22 al 24 de octubre en Guadalajara, con Costa Rica como país invitado de honor. El encuentro, con sede en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de la Universidad de Guadalajara, lleva por título “La transformación del orden internacional: nuevas diplomacias, actores estratégicos y desafíos del siglo XXI” y contempla conferencias, paneles, talleres y presentaciones editoriales.
Durante la inauguración, Rocío Calderón García, secretaria académica del CUCSH, destacó la influencia de los gobiernos locales en las relaciones internacionales mediante acuerdos, promoción de inversiones y redes de cooperación entre ciudades. “Los estudios de la paradiplomacia han documentado cómo los gobiernos subnacionales construyen agendas exteriores propias, firman acuerdos de hermanamiento, promueven inversión, participan en redes internacionales de ciudades y atienden a poblaciones que vienen de diferentes países”, declaró.
Por su parte, el senador Alejandro Murat Hinojosa, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de la República, señaló que la pandemia de Covid-19 agudizó los desafíos globales y cuestionó la capacidad de las instituciones internacionales para responder a los conflictos actuales. “Hoy se cuestiona a las instituciones internacionales, se cuestionan sus reglas y se cuestionan los anclajes de credibilidad que le daban al orden internacional. México se ha anclado en sus principios, en sus valores, es un país que está a favor de la no intervención, de la libre autodeterminación, de la solución pacífica de los conflictos, del derecho internacional, del multilateralismo, de los derechos humanos”, resaltó.
Claudia Márquez Díaz, presidenta de la AMEI, planteó la necesidad de analizar si el escenario mundial atraviesa una redistribución del poder o un cambio en las reglas que rigen las relaciones entre países. La especialista señaló que el poder ya no depende únicamente de la fuerza militar y económica, sino también del control tecnológico, las cadenas de suministro, los recursos estratégicos y la influencia en las decisiones internacionales.
Márquez Díaz llamó a la comunidad académica a formular propuestas ante los problemas globales y a fortalecer la cooperación entre instituciones, universidades, gobiernos locales y organizaciones sociales.

