La ciudad de Dnipró, en el este de Ucrania, se vio sacudida este jueves por un devastador ataque atribuido a un dron ruso propulsado a reacción. El proyectil impactó directamente en un andén de la estación de ferrocarril, dejando al menos 13 personas fallecidas y más de una docena heridas, entre ellas un niño de 11 años. Según las declaraciones de Oleksandr Ganzha, jefe de la Administración Militar Regional ucrania, la explosión se produjo mientras dos trenes se encontraban detenidos en las vías, uno de ellos un convoy de cercanías que cubría la ruta Dnipró-Zaporiyia.
El trágico incidente, que tuvo lugar alrededor de las once de la mañana, movilizó a todos los servicios de emergencia ante la magnitud de la catástrofe. Este ataque no fue un hecho aislado, ya que otras ciudades ucranianas como Cherníhiv y Kremenchuk también sufrieron golpes similares, con drones alcanzando zonas céntricas y residenciales, provocando más víctimas mortales y heridos. El alcalde de Dnipró, Boris Filatov, calificó lo sucedido como una “guerra genocida”, mientras que el presidente Volodímir Zelenski expresó sus condolencias y la necesidad de una respuesta internacional firme.
La ofensiva con drones, en particular con los modelos Geran 4, se ha convertido en una táctica constante por parte de las fuerzas rusas para mantener bajo asedio a la población ucraniana, generando un clima de alerta permanente. Este modus operandi evoca dolorosos recuerdos de episodios anteriores de la invasión, como el ataque a la estación de tren de Kramatorsk en abril de 2022. A pesar de los avances ucranianos en la intercepción de estos aparatos, que alcanzan un 60% de éxito, la amenaza persiste y sigue cobrándose vidas inocentes.
Los ferrocarriles han sido la columna vertebral del transporte en Ucrania desde el inicio de la invasión a gran escala, asumiendo un rol crucial tras el cierre del espacio aéreo. Ante esta nueva estrategia rusa que apunta a la infraestructura ferroviaria y aterroriza a los civiles, el presidente Zelenski ha reiterado su llamado a la comunidad internacional para que no flexibilice las sanciones contra Moscú y su maquinaria bélica, enfatizando que las acciones decisivas son vitales mientras el conflicto continúe.
Con información de El País.

