La polémica vuelve a encenderse en Oaxaca, donde la detención de un prominente defensor de la comunidad Triqui ha desatado una ola de indignación y serias acusaciones. Familiares y organizaciones de derechos humanos denuncian que la aprehensión fue ilegal, estuvo marcada por la tortura y que se busca fabricar delitos para criminalizar su valiente labor.
Un Grito de Justicia Desde la Mixteca
Según los testimonios recabados, el activista, cuya identidad se mantiene bajo resguardo por seguridad, fue interceptado de manera violenta en la región de la Mixteca, sin que se presentara una orden de aprehensión formal. Se alega que, durante su traslado y reclusión inicial, el defensor fue sometido a brutales golpizas y amenazas, con el claro objetivo de intimidarlo y forzarlo a declararse culpable. Las mismas fuentes señalan que las acusaciones en su contra son un “montaje” judicial, diseñado para silenciar su voz en la defensa de los derechos territoriales y culturales de su pueblo.
Exigencia de Investigación y Cese a la Represión
Este caso, lejos de ser un incidente aislado, resuena con un preocupante patrón de criminalización y persecución contra defensores del territorio y los derechos indígenas en la entidad. Diversas voces de la sociedad civil y colectivos nacionales han condenado enérgicamente los hechos, exigiendo a las autoridades estatales y federales una investigación exhaustiva e imparcial. La demanda es unánime: la liberación inmediata del defensor, el esclarecimiento total de las responsabilidades y el cese definitivo de la represión contra quienes luchan por la justicia en Oaxaca.
Con información de agencias y medios nacionales.

