JIMÉNEZ, Coahuila. – La noche del martes, una serie de fenómenos meteorológicos extremos azotó el norte de Coahuila, dejando a su paso devastación y preocupación. El epicentro de los daños se localizó en el ejido Lázaro Cárdenas, en el municipio de Jiménez, donde un potente tornado arrasó con al menos veinte viviendas. Las construcciones, mayoritariamente de madera y techos de lámina, sucumbieron ante la fuerza inusitada del viento, dejando a numerosas familias en la desolación.
A pesar de la magnitud del impacto, las autoridades confirmaron que, milagrosamente, no se reportaron víctimas. Francisco Contreras Obregón, coordinador regional de Protección Civil en el norte de Coahuila, informó esta mañana que las afectaciones se concentraron en las estructuras ligeras. “En el ejido Lázaro Cárdenas, hubo alrededor de diez casitas que son de techumbre ligera, lámina e inclusive cartón, y de madera afectadas y no tuvimos personas lesionadas”, detalló Contreras Obregón, quien añadió que el vórtice del tornado permaneció en los radares por un lapso de 15 a 20 minutos.
La Alerta Climática se Extiende por la Región
El fenómeno en Jiménez no fue un incidente aislado. Otros torbellinos y vórtices fueron detectados desde la región Carbonífera hasta la frontera. Un tornado más se formó en un área despoblada del ejido Santa Eulalia, en el municipio de Zaragoza, sin causar daños mayores a pesar de su impresionante fuerza visible en videos captados por ciudadanos. Las alarmas de tornado se mantuvieron activas durante la tarde del martes en Ciudad Acuña, y en Piedras Negras se implementó un protocolo de seguridad ante las torrenciales lluvias y la amenaza de tornados, que provocaron inundaciones en vialidades y arrastraron vehículos.
La respuesta de las autoridades fue inmediata. Elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional, junto con cuerpos de auxilio y seguridad estatales y municipales, acudieron a las zonas afectadas para brindar apoyo a la población. La presidenta municipal de Jiménez, Maribel González Espinoza, se hizo presente en el ejido Lázaro Cárdenas la misma noche del martes, acompañada por el presidente municipal de Acuña, Emilio de Hoyos Montemayor, quien también ofreció su ayuda a las familias damnificadas. Dos familias dedicadas a la pesca en la presa El Centenario también sufrieron la voladura del techo de sus precarias viviendas.
Este evento resalta la creciente vulnerabilidad de la región ante fenómenos meteorológicos extremos. Justo el 26 de mayo se cumplieron once años del devastador tornado que cobró 14 vidas y dejó millones en daños materiales. Coahuila, en particular su zona norte, se ha consolidado como un corredor de tornados que se extiende hasta Oklahoma, Estados Unidos. Los meses de abril y mayo son tradicionalmente la temporada de mayor ocurrencia. “En los últimos años hemos tenido más frecuente los avistamientos de vórtices de tornados, aunque no nos toque tierra”, señaló Contreras Obregón, quien recordó que en 2017 un mesociclón dañó las torres de la CFE en el ejido Maroma, en Zaragoza, evidenciando la constante amenaza que pende sobre la infraestructura y las comunidades de la región.
Con información de: Nacional – Proceso.

