La carrera por la presidencia de la FIFA en 2027 se calienta, pero no de la manera que el actual mandatario, Gianni Infantino, esperaría. Una ola de descontento azota las principales federaciones de la UEFA, poniendo en jaque su campaña de reelección. El pulso ya se siente en el continente europeo, donde la postura de la Federación Alemana de Fútbol (DFB) emerge como un golpe decisivo, negándole explícitamente su apoyo y marcando un precedente que podría desencadenar un efecto dominó entre otros pesos pesados del balompié continental. La tensión es palpable a meses del congreso clave.
El rechazo alemán no es una mera formalidad, sino una declaración de principios. Fuentes cercanas a la DFB, y confirmadas por el prestigioso medio Bild, revelan un “distanciamiento” significativo entre el presidente de la federación, Bernd Neuendorf, y Gianni Infantino. Neuendorf se negó rotundamente a estampar su firma en un documento de respaldo a la candidatura de Infantino, una señal inequívoca de desaprobación. Este incidente no fue aislado; un directivo de la FIFA habría intentado recabar apoyos de hasta dieciséis naciones europeas durante el reciente Mundial 2026, encontrando nuevamente la férrea resistencia de la DFB, que mantuvo su posición firme y su independencia crítica.
El Detonante de la Discordia: Una Llamada que Sacudió al Fútbol
La chispa que encendió esta abierta rebelión se remonta a los días previos a los Octavos de Final del Mundial 2026. La controversia surgió tras la expulsión del delantero estadounidense Folarin Balogun en los Dieciseisavos de Final. Lo que siguió fue una secuencia inusual: el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se puso en contacto directo con Gianni Infantino. Tras esta “conversación” de alto nivel, la tarjeta roja de Balogun fue misteriosamente retirada, permitiéndole jugar contra Bélgica. Aunque Estados Unidos fue goleado y eliminado, la decisión generó un profundo malestar en la UEFA, que percibió una interferencia inaceptable y una erosión de los principios de imparcialidad deportiva. Este acto fue visto como el colmo de una serie de decisiones controvertidas.
Desde aquel incidente, las tensiones entre la cúpula de la UEFA y el presidente de la FIFA no han cesado de escalar. Lo que comenzó como un murmullo de desaprobación ha mutado en una movilización concertada. La UEFA, lejos de quedarse de brazos cruzados, estaría explorando activamente opciones y buscando candidatos alternativos con la intención de disputar la presidencia de la FIFA y desbancar a Infantino. El objetivo es claro: restaurar la credibilidad y la autonomía de la máxima entidad del fútbol mundial, buscando un liderazgo que, a su juicio, sea menos propenso a las controversias y más alineado con los valores deportivos que, consideran, se han visto comprometidos.
El panorama para Gianni Infantino se vislumbra más complejo y desafiante que nunca. Con la Federación Alemana al frente de la oposición y la UEFA tejiendo una estrategia para su reemplazo, la reelección que parecía una formalidad hace meses, ahora pende de un hilo. El congreso de marzo del próximo año no será una simple ratificación, sino un campo de batalla político donde se definirá el futuro inmediato de la FIFA. La comunidad futbolística internacional observa atenta, consciente de que los próximos meses serán cruciales para determinar si la ola de descontento europeo logra derrocar al actual líder o si Infantino consigue sortear la tempestad y afianzar su continuidad al mando del fútbol mundial.
Con información de: Fox Sports México.

