La superestrella del pop, Katy Perry, ha alzado su voz en una contundente muestra de indignación contra la administración del expresidente Donald Trump, luego de que la cuenta oficial de la Casa Blanca en TikTok utilizara su icónico éxito “Firework” como banda sonora de un video con temática militar. El material audiovisual, que mostraba explosiones y operaciones militares acompañadas por el coro de la canción, incluía el mensaje explícito “Irán ha sido advertido” y un emoji de fuegos artificiales, generando una ola de críticas y un profundo malestar en la cantante.
A través de una enérgica publicación en X (anteriormente Twitter), Perry no solo aseguró que nunca se le consultó para autorizar el uso de su composición, sino que calificó la acción como una “traición completa” al propósito original de la canción. “Estoy profundamente indignada y enojada al ver ‘Firework’ utilizado en la cuenta de TikTok de la Casa Blanca como pista de acompañamiento para imágenes de ataques militares. No lo aprobé, no me lo preguntaron y no lo apruebo en absoluto”, sentenció la artista. Perry enfatizó que “Firework” fue escrita con la intención de “difundir esperanza, sanación y empoderamiento, no para acompañar imágenes de violencia o guerra”, rechazando tajantemente cualquier asociación de su música con la destrucción o la confrontación.
Artistas vs. la Apropiación Política: Un Patrón Recurrente
Este incidente no es un caso aislado. La polémica en torno al uso no autorizado de obras musicales por parte de la administración Trump se inscribe en una larga lista de conflictos entre el equipo del expresidente y algunas de las figuras más prominentes de la industria musical. Desde Celine Dion, cuyo equipo rechazó el uso de “My Heart Will Go On” en un acto político, hasta Ariana Grande, quien criticó la instrumentalización de su canción “Bye” en un video sobre políticas migratorias, el patrón es claro: los artistas luchan por proteger la integridad de su arte de la manipulación política.
Otros nombres de peso como Sinéad O’Connor, Bruce Springsteen, Neil Young, The Rolling Stones, R.E.M. y Rihanna, han manifestado públicamente su repudio y, en algunos casos, han emprendido acciones legales para evitar que sus obras sean asociadas con la agenda política de Donald Trump. Estas disputas subrayan la tensión constante entre la libertad de expresión política y los derechos de propiedad intelectual de los creadores, poniendo de manifiesto la preocupación de los artistas por el mensaje que transmiten sus canciones y el contexto en el que se difunden. La apropiación de “Firework” en un contexto bélico es un recordatorio más de la batalla que muchos artistas libran para mantener el control sobre el significado y la resonancia de su legado musical.
Con información de: Quién – Espectáculos.

