• 28 julio, 2026

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Keiko Fujimori asume el poder: ¿Perú ante un retorno controvertido?

porANTENAMASTER

Jul 28, 2026
Keiko Fujimori asume el poder: ¿Perú ante un retorno controvertido?

La República del Perú amanece este martes con un cambio de timón que resuena profundamente en su historia reciente. Keiko Fujimori asume la presidencia, marcando el controvertido retorno de un apellido que, durante décadas, ha polarizado la nación. Tras una reñida contienda electoral que la vio imponerse por un margen estrechísimo sobre su adversario de izquierda, Roberto Sánchez, esta es la cuarta vez en 15 años que la líder de Fuerza Popular disputa el balotaje presidencial, logrando finalmente la victoria en un contexto de profunda división social y política.

El nombre Fujimori, sinónimo para muchos de estabilidad económica y mano dura contra el terrorismo, evoca también una década sombría marcada por acusaciones de corrupción y graves violaciones a los derechos humanos. Alberto Fujimori, padre de la flamante presidenta y fallecido en 2024, gobernó Perú entre 1990 y 2000. Aunque se le atribuye haber puesto fin a la hiperinflación y a las insurgencias armadas, su legado está empañado por un “autogolpe” y una condena por crímenes contra la humanidad. Keiko, quien fue primera dama durante gran parte de ese periodo y ahora a sus 51 años, ha prometido restaurar “el orden” y aplicar una política de seguridad de “mano dura” contra el crimen, haciendo eco de la retórica paterna al afirmar: “Como tengo la sangre de Alberto Fujimori, lo haremos con los pantalones bien puestos para derrotar a la delincuencia”.

El Eco de una Década Controversial: Similitudes y Contrastes

El triunfo de Keiko, aunque por mínima diferencia, sobre un movimiento antifujimorista que la detuvo en tres ocasiones anteriores, sugiere un viraje en el sentir político peruano. Expertos como Cynthia McClintock, profesora de ciencia política en la Universidad George Washington, interpretan este resultado como una señal de que “los recuerdos de Alberto se desvanecieron un poco y por eso ella se sale con la suya”. Sin embargo, es crucial analizar tanto las semejanzas como las diferencias entre ambos líderes para comprender la complejidad del momento actual.

Alberto Fujimori, un ingeniero agrónomo de origen japonés, irrumpió en la política peruana en 1990 como un outsider que capitalizó el hartazgo hacia los partidos tradicionales. Su estilo de gobierno, caracterizado por la concentración de poder, la polarización del país y políticas de seguridad que, si bien populares, menoscabaron derechos fundamentales, se convirtió en un arquetipo de líder en América Latina. El infame “autogolpe” de 1992, que disolvió el Congreso e intervino el Poder Judicial con apoyo militar, demostró cómo la democracia podía ser asfixiada desde dentro. Fue, además, el primer expresidente elegido democráticamente en la región condenado por violar los derechos humanos en su propio país, por su responsabilidad en masacres perpetradas al inicio de su gestión.

A diferencia de su padre, Keiko Fujimori no es una neófita en la política. Con décadas de trayectoria, desde su juventud como primera dama a los 19 años tras el divorcio de sus padres en 1994, hasta su ingreso al Congreso en 2006 con la votación más alta, y la fundación de su partido Fuerza Popular en 2010. A lo largo de sus campañas previas (2011, 2016 y 2021), Keiko intentó en ocasiones desmarcarse del perfil autoritario de su padre, prometiendo no incurrir en un “autogolpe” y ser “implacable” contra la corrupción. No obstante, estas declaraciones han sido a menudo matizadas por su persistente negación de las pruebas en el proceso judicial contra su padre, a pesar de que la sentencia se mantuvo firme en diversas instancias. La investidura de Keiko Fujimori se produce en un clima de tensión, con organizaciones de derechos humanos anunciando protestas y su partido habiendo aprobado recientemente legislación controvertida, lo que augura un mandato cargado de desafíos y escrutinio constante.

Con información de: BBC Mundo.