La segunda marcha para exigir agua limpia en la Zona Metropolitana de Guadalajara terminó este domingo con daños al Palacio de Gobierno y un incendio en la entrada del Congreso de Jalisco, luego de que grupos de personas encapuchadas lanzaron pirotecnia y objetos contra inmuebles públicos. Los disturbios ocurrieron después de que los organizadores suspendieron el avance de la movilización por motivos de seguridad y llamaron a mantener la protesta sin violencia.
La manifestación comenzó en el Parque Revolución, también conocido como Parque Rojo, con rumbo a Palacio de Gobierno. Durante el recorrido, los organizadores señalaron la presencia de al menos cinco grupos de personas a quienes acusaron de infiltrarse para provocar enfrentamientos. Según los manifestantes, algunos portaban palos, bates y martillos, además de cohetes, barrenos y una presunta bomba de fabricación casera.
Ante los incidentes y los daños a negocios en calles cercanas al Paseo Alcalde, el equipo de seguridad de la protesta decidió detener el avance cuando el contingente se acercaba a la calle 8 de Julio. Los participantes regresaron hacia el Parque Rojo y se concentraron en el cruce de Federalismo.
“En esta ocasión consideramos que son estrategias que hicieron para encontrar la forma de reprimirla, reprimirnos, ya que mediáticamente les fue muy mal con la represión policial que hicieron”, expresó una de las manifestantes con un megáfono. “Entonces, nuestras comisiones han decidido detener la marcha”, agregó.
La mujer argumentó que la presencia de personas adultas mayores, niñas, niños y personas con discapacidad impedía arriesgar la seguridad del contingente. También denunció que la protesta enfrentó una forma de represión mediante personas encapuchadas y armadas, cuya identidad, dijo, no estaba clara.
Pese a la suspensión del recorrido, parte de la movilización continuó hacia Palacio de Gobierno. En las inmediaciones de Plaza Liberación se escucharon nuevas detonaciones de cohetes y barrenos. Algunos manifestantes identificaron a tres hombres como presuntos responsables; dos fueron perseguidos por las calles Liceo, Hidalgo y Paseo Alcalde, hasta el cruce con Independencia, donde los entregaron a policías. Los participantes solicitaron que los agentes los retuvieran y revisaran si portaban más artefactos pirotécnicos.
Frente a Palacio de Gobierno, los manifestantes lanzaron globos con pintura, huevos y jitomates contra la fachada. Hasta las 15:00 horas, la concentración transcurría sin otros incidentes violentos y los asistentes entonaron el Himno Nacional. Sin embargo, cerca de las 15:30 horas, un grupo comenzó a causar daños al inmueble.
Los participantes retiraron las vallas de protección, lanzaron latas de aerosol, botellas de agua y objetos de vidrio contra los vitrales, y golpearon las puertas con las estructuras metálicas. También dañaron luminarias exteriores con cadenas e intentaron desactivar cámaras de vigilancia. Durante los hechos, algunos agredieron verbalmente a integrantes de la prensa y exigieron que dejaran de grabar.
Después, los disturbios se extendieron a las inmediaciones del Congreso de Jalisco, donde personas encapuchadas arrojaron bombas molotov contra la puerta principal. Las llamas alcanzaron gran parte de la entrada y el humo llegó hasta una ventana de la planta superior. Los policías que resguardaban el recinto utilizaron extintores para sofocar el fuego y evitar mayores daños. Pese a los llamados de otros manifestantes para frenar las agresiones, los encapuchados continuaron con el lanzamiento de piedras y otros objetos contra el inmueble legislativo.
Durante la marcha, también se reportaron saqueos y daños a establecimientos comerciales del Centro de Guadalajara. Entre los hechos documentados figura el robo en una tienda de ropa deportiva, además de afectaciones a los cristales de un hotel sobre las avenidas Pedro Moreno y Juárez, así como a una cafetería.
Por medio de un mensaje en sus redes sociales, el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus Navarro, hizo un corte de lo ocurrido y confirmó la detención de cinco personas que viajaban a bordo de una camioneta robada y con bidones de gasolina en su interior. Aplaudió la movilidad ciudadana, que en todo momento evitó la violencia.
“La prioridad fue proteger a las personas, evitar la confrontación y garantizar que la ciudadanía ejerciera en libertad su derecho a expresarse. Esta vez, ni los ciudadanos ni las fuerzas del orden cayeron en la provocación de los violentos”, dijo.
La movilización ocurrió una semana después de los enfrentamientos frente a Casa Jalisco, hechos que investiga la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).
Por su parte, la Universidad de Guadalajara (UdeG) aclaró que las personas que portaron camisetas de los Leones Negros durante los disturbios no representaron a la institución ni actuaron en su nombre.
“Estas conductas ponen en riesgo la integridad de quienes ejercen legítimamente su derecho a la protesta y resultan absolutamente inaceptables”, señaló la casa de estudios, que rechazó los actos de violencia y pidió esclarecer los hechos mediante las investigaciones correspondientes.
La UdeG también reiteró su respaldo al derecho de la ciudadanía a exigir agua limpia y ofreció contribuir con sus capacidades académicas y científicas a la búsqueda de soluciones para los problemas de abastecimiento y calidad del agua que afectan a miles de familias jaliscienses.

