En el marco del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG) se realizó la Master Class “La internacionalización del cine chileno: La historia de Fábula”, encabezada por el director Pablo Larraín y el productor Juan de Dios Larraín, fundadores de la casa productora chilena Fábula. La sesión contó con la moderación de Francisco Ramos, vicepresidente de Contenidos de Netflix Latinoamérica.
Durante el encuentro, ambos creadores expusieron el proceso de construcción de narrativas locales con proyección internacional, así como las estrategias de coproducción y la participación del cine chileno en circuitos globales. También abordaron el trabajo con talento creativo de Chile y otros países de América Latina.
Ambos coincidieron en que, en sus inicios, el panorama de competencia internacional resultaba complejo frente a las grandes producciones de Estados Unidos y Europa. Sin embargo, señalaron que la colaboración y la expansión de redes de trabajo permitieron consolidar su presencia en la industria. Pablo Larraín afirmó: “nosotros no teníamos esas grandes producciones pero competíamos con nuestra intimidad, con lo nuevo, con lo que funciona. Estamos conscientes de que todas las películas son un milagro, incluso las que no tuvieron éxito nos acercaron a hacer un mejor cine”.
Sobre la identidad de Fábula, Pablo Larraín explicó que la productora mantiene una orientación definida hacia contenidos con carga social. “Nos sentimos más cómodos cuando financiamos y producimos series o películas con contenidos social. Me sentiría raro haciendo algo que no tenga una mirada política, que no repercuta en lo social”.
Juan de Dios Larraín agregó que el trabajo colectivo forma parte esencial de la filosofía de la compañía. “Fábula tiene que ser y hacer comunidad. Si no existe esa responsabilidad, yo sentiría el riesgo de caer en banalidades”.
Los cineastas destacaron además las colaboraciones establecidas con México y España, las cuales han permitido el desarrollo de series, películas y documentales. En este contexto, señalaron la importancia de continuar con el impulso al talento local y regional, incluso frente a modelos de producción orientados al cine comercial.

