El Festival Papirolas 2026 concluyó sus actividades este fin de semana en las que reunió a más de 102 mil visitantes del 5 al 11 de octubre en el Centro Cultural Universitario (CCU) de la Universidad de Guadalajara (UdeG), con talleres, espectáculos, pabellones y actividades culturales para niñas, niños, jóvenes y sus familias. La edición 31 tuvo como tema “Colores, somos luz” y la organización anunció que la música será el eje de la próxima edición, en octubre de 2027.
Durante cinco días, el encuentro ofreció 21 talleres, 20 pabellones y 53 espectáculos en espacios como el Pabellón Cultural Universitario, el Conjunto Santander de Artes Escénicas, la Plaza Bicentenario y el Ágora Jenkins.
De acuerdo con datos preliminares del estudio de opinión del festival, 84 por ciento de los niños y niñas consultados afirmó que aprendió algo nuevo, mientras que 85 por ciento de los adultos señaló que obtuvo algún aprendizaje. Los asistentes calificaron esta edición con 9.7 sobre 10. Además, 94 por ciento consideró importante contar con espacios de entretenimiento y aprendizaje que no dependan de las pantallas.
Los talleres concentraron 60 por ciento de las preferencias del público, seguidos de los pabellones, con 18 por ciento; los espectáculos, con 13 por ciento, y las exposiciones, con 9 por ciento.
La directora de Papirolas, Marcela García Bátiz, destacó el papel educativo del encuentro. “Eso nos permite confirmar que Papirolas sigue siendo pertinente y atrae a las nuevas generaciones”, señaló.
El festival también incluyó propuestas artísticas como el desfile “Moda, color y patrimonio”, donde la diseñadora María Rosario Mendoza presentó más de 20 creaciones de su marca Takasami. Las prendas retomaron elementos de la identidad mexicana y jalisciense, como la talavera, los tejidos wixárika, el papel picado del Día de Muertos y edificios emblemáticos de Guadalajara, entre ellos La Minerva y el Museo de las Artes de la UdeG.
Antes de entregar un reconocimiento a la diseñadora, García Bátiz expresó: “Rosario es una persona generosa y creativa que nos ha aportado mucho a este festival, por lo que estamos profundamente agradecidos”.
Mendoza recordó su infancia y la influencia de los cuentos que su madre le narraba en una ranchería sin electricidad. “Jamás pensé que una niña que esperaba las noches de luna llena para escuchar cuentos, porque en la ranchería no había luz eléctrica, estaría aquí en Papirolas”, dijo.
Otra de las actividades fue la Silent Party, que durante dos días ocupó la Sala 3 del Conjunto Santander. Los asistentes bailaron con audífonos y eligieron entre tres canales musicales: canciones infantiles, rock de los años 80 y temas de películas. La dinámica permitió que cada persona escuchara su música sin el uso de bocinas en la pista.
En el ámbito escolar, Papirolas registró más de 500 grupos de 160 centros educativos públicos y privados, asociaciones civiles e instituciones de gobierno. La organización reportó un aumento de 30 por ciento en el registro escolar respecto al año anterior y destinó 20 por ciento de los accesos escolares a cortesías para escuelas públicas, centros de atención múltiple, asociaciones y comunidades vulnerables.
El festival continuará con actividades en los centros universitarios de la Costa Sur, en Autlán de Navarro; de los Valles, en Ameca, y de Tlaquepaque. Para 2027, la música será el tema central, a partir de la elección de niñas, niños y jóvenes mediante una urna electrónica del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana.

