Los procesos neurológicos vinculados al amor dependen del flujo y la reacción de distintas hormonas en el cerebro, explicó la doctora María Isabel Pérez Vega, investigadora del Centro Universitario de los Lagos (CULagos) y especialista en ciencias del comportamiento, durante la conferencia “La neurobiología del amor”, parte del Seminario Rosalind Franklin 2026-A.
La especialista detalló que el amor es un proceso cerebral que surge gracias a la percepción, definida como la capacidad de recibir información del entorno a través de los sentidos de manera organizada e interpretativa, otorgándole significado a las experiencias. “El enamoramiento provoca una serie de alteraciones fisiológicas intensas debido a una ‘tormenta’ neuroquímica caracterizada por la liberación de dopamina, adrenalina y norepinefrina”, indicó. Esto genera cambios como taquicardia, sudoración, insomnio, falta de apetito, euforia, disminución de la sensación de dolor y las conocidas “mariposas en el estómago”.
Pérez Vega explicó que la neurobiología del amor se puede dividir en tres sistemas. La primera es la fase de deseo o atracción sexual, vinculada a la reproducción y con una intensidad que disminuye con el tiempo. La segunda, de atracción o amor romántico, implica la búsqueda de una pareja estable y activa la dopamina, neurotransmisor relacionado con motivación y recompensa. Finalmente, la fase de apego se caracteriza por una “vinculación afectiva intensa y duradera que se consolida y desarrolla entre dos individuos”, con todas sus implicaciones emocionales.
La especialista destacó también la relación entre el chocolate y el amor, pues este alimento estimula la producción de neurotransmisores asociados al placer, la felicidad y la reducción del estrés, de manera similar al enamoramiento. Entre los beneficios del amor para la salud, mencionó la mejora de las defensas del cuerpo gracias al aumento de endorfinas y la disminución del cortisol, lo que reduce los niveles de estrés.
“Estar enamorado tiene grandes beneficios para la salud física y mental, no sólo en las primeras etapas del enamoramiento, sino cuando se encuentra la estabilidad y la calma en pareja”, concluyó Pérez Vega, subrayando la importancia de comprender el amor como un fenómeno que involucra tanto la mente como el cuerpo.


