Donald Trump, expresidente de Estados Unidos, ha reiterado sus puntos de vista sobre diversos asuntos de política exterior, destacando su postura firme respecto a un posible acuerdo nuclear con Irán. Afirmó que, aunque Teherán busca un pacto, las condiciones que el régimen persa estaría dispuesto a aceptar no cumplen con las exigencias de Washington, cuyo principal objetivo sigue siendo evitar que Irán desarrolle armamento nuclear. Estas declaraciones surgen en un contexto donde el plazo para alcanzar un entendimiento negociado se acerca, e incluso mencionó la existencia de conversaciones indirectas, una afirmación que Teherán ha negado.
La situación en el estrecho de Ormuz también fue objeto de comentarios por parte de Trump, quien advirtió sobre posibles respuestas militares si Omán interfiere en las negociaciones relacionadas con la navegación en esta vía marítima crucial. Cuestionó la conducta diplomática de Mascate y aseguró que, a pesar de las restricciones, Estados Unidos continúa extrayendo importantes volúmenes de petróleo, lo que, según él, mantiene el estrecho operativo y contribuye a la estabilidad de los precios del crudo. La importancia estratégica de Ormuz para el suministro global de hidrocarburos convierte cualquier tensión en una preocupación internacional.
Además, Trump confirmó que ha reestablecido comunicaciones con el líder norcoreano Kim Jong-un, calificando estos intercambios de “muy positivos” y señalando que Kim ha respondido a sus mensajes. Estas nuevas interacciones buscan retomar el diálogo sobre la desnuclearización de Corea del Norte, tras tres reuniones previas durante su mandato que no lograron un acuerdo definitivo.
En este marco, el expresidente vinculó su política hacia Pionyang con la reducción de ciertas actividades militares conjuntas entre Estados Unidos y Corea del Sur. Defendió su decisión de disminuir la escala de dichas maniobras, argumentando que enviarían una señal equívoca a un régimen norcoreano que, según él, ha mantenido una actitud respetuosa. Trump enfatizó que su relación personal con Kim puede desescalar las tensiones en la península y aseguró que sus acciones buscan hacer la región “más segura”, al tiempo que criticó a Corea del Sur por no apoyar la campaña antinuclear iraní y cuestionó decisiones de la administración Biden sobre los costos de defensa entre los aliados.
Con información de Infobae.

