El expresidente estadounidense Donald Trump ha instado al mandatario ucraniano, Volodímir Zelenski, a detener los ataques dirigidos contra las instalaciones rusas de diésel, argumentando que estas acciones están provocando una significativa escasez de combustible. La petición de Trump, realizada durante el Irish Open, sigue a una conversación previa con el presidente ruso, Vladímir Putin, y subraya la preocupación por el impacto de los bombardeos ucranianos en la industria energética rusa.
Ucrania ha intensificado su campaña de drones de largo alcance, golpeando refinerías y oleoductos clave en territorio ruso. Kiev justifica estos ataques como una estrategia para desfinanciar la invasión rusa, la cual, según Ucrania, se nutre directamente de la industria de petróleo y gas. Esta ofensiva ha generado racionamiento de combustible en diversas regiones de Rusia, afectando incluso a importantes exportadores de energía.
En respuesta, Rusia ha recrudecido sus propios asaltos aérela contra Ucrania, empleando misiles y drones para penetrar las defensas. Estos ataques se han concentrado en objetivos como el puerto de Odesa y la red eléctrica ucraniana, con la intención declarada de minar la moral civil ante la inminencia del invierno. Las hostilidades nocturnas han causado víctimas civiles en ambos lados, incluyendo fallecidos en Tataristán (Rusia) y heridos en Odesa (Ucrania) y Krasnodar (Rusia), evidenciando la escalada del conflicto y sus devastadoras consecuencias humanas.
En el ámbito diplomático, el Kremlin ha manifestado su disposición a reanudar las conversaciones de paz en otoño con la participación de Rusia, Ucrania y Estados Unidos. A pesar de los recientes contactos entre enviados estadounidenses y los líderes de ambos países, las posturas fundamentales de Moscú y Kiev sobre concesiones territoriales continúan siendo irreconciliables, complicando cualquier avance hacia una solución duradera.
Con información de El Universal.

