• 2 junio, 2026

Antena Noticias

Estamos Más Cerca

Sheinbaum Atribuye la “Ofensiva” a la Ultraderecha de EE. UU., No a Trump

porANTENAMASTER

Jun 1, 2026
Sheinbaum Atribuye la “Ofensiva” a la Ultraderecha de EE. UU., No a Trump

CIUDAD DE MÉXICO – En un giro discursivo que redefine la narrativa sobre las presiones externas, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha desestimado la idea de que la actual ofensiva contra su país provenga directamente de su homólogo estadounidense, Donald Trump. Contrario a la percepción generalizada y a las propias declaraciones de Trump, quien ha señalado la supuesta gobernanza de cárteles en México, Sheinbaum atribuyó la campaña de desprestigio y desestabilización a sectores de ultraderecha en Estados Unidos, marcando una distinción crucial en la compleja relación bilateral.

Desde la capital mexicana, la mandataria fue enfática: “No creo que sea el presidente Trump quien ha encabezado esta ofensiva en distintos temas, no lo creo. Nosotros lo que queremos es una buena relación con el gobierno de Estados Unidos y con todas sus áreas”. Esta declaración subraya la intención de su administración de mantener canales de comunicación abiertos con Washington, al tiempo que identifica a un actor distinto como el verdadero instigador de las tensiones. Según Sheinbaum, estos grupos de ultraderecha actúan por razones “ideológicas principalmente”, buscando socavar la buena relación bilateral y deslegitimar el proyecto político que ella encabeza.

Estrategias de Desestabilización y el Factor Redes Sociales

La jefa del Ejecutivo no solo apuntó a actores específicos, sino que también desglosó las tácticas que, a su juicio, forman parte de esta “ofensiva”. Mencionó explícitamente los señalamientos sobre la presunta participación de agentes de la CIA en operativos en Chihuahua, así como las acusaciones de nexos con el narcotráfico contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha, y otros nueve exfuncionarios estatales. Para Sheinbaum, estos episodios no son casuales; los interpreta como movimientos calculados para utilizar a México como “botín político” en las elecciones estadounidenses de noviembre de este año, o bien, para influir en los comicios mexicanos de 2027, invocando incluso un pasaje de las memorias del expresidente Miguel de la Madrid para recordar que “siempre han querido utilizar este tema” de la narcopolítica.

Además de la injerencia política, la presidenta Sheinbaum introdujo un elemento crítico en su análisis: el papel de las redes sociales. Citando una encíclica papal, destacó cómo estas plataformas, a pesar de su ubicuidad como fuentes de información y aprendizaje, no son neutrales. “Tienen algoritmo, no es neutral y además se presta a pagar, a que el dinero sea el que genere la información, además quién los paga”, reflexionó, enfatizando la urgencia de un debate profundo sobre su impacto y la manipulación de la opinión pública. Esta postura revela una preocupación por la batalla narrativa que se libra en el entorno digital, donde las campañas de desprestigio pueden ser amplificadas y desinformar.

La postura de Claudia Sheinbaum representa una estrategia diplomática y política clara: despersonalizar la confrontación para preservar la relación institucional con Estados Unidos, mientras se expone lo que considera una campaña orquestada desde sectores ideologizados. Su llamado a la discusión sobre la injerencia digital y la contextualización histórica de las acusaciones de narcopolítica, buscan blindar la soberanía nacional frente a lo que percibe como intentos de desestabilización interna y externa. El desenlace de esta compleja dinámica definirá no solo el futuro de la relación bilateral, sino también la capacidad de México para navegar en un tablero geopolítico cada vez más polarizado.

Con información de: Nacional – Proceso.