El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha expresado su disposición a reunirse con el mandatario de Irán, Masud Pezeshkian, durante la próxima sesión anual de la Asamblea General de la ONU en Nueva York. Esta revelación, reportada por Fox News, sugiere una posible apertura diplomática en un momento de extremada volatilidad en las relaciones bilaterales. La cumbre de la ONU es tradicionalmente un foro para encuentros entre líderes mundiales, incluyendo contactos informales entre delegaciones de países con diferencias.
En una conversación con el periodista de Fox News Trey Yingst, Trump afirmó estar “en modo de tomar decisiones” respecto a Irán, delineando tres caminos posibles: una intervención militar (“arrasar Irán”), una presión económica prolongada (“dejarlos pudrirse por la vía económica”) o la negociación (“pactar”). El presidente estadounidense concluyó sus comentarios con una advertencia: “Espero que se comporten”. Sus declaraciones llegan en un contexto donde también acusó a los líderes iraníes de “esconderse como ratas” y minimizó las alertas de seguridad para ciudadanos estadounidenses en Oriente Medio.
Esta posible apertura al diálogo se produce en un escenario de escalada retórica y acciones tensas. Horas antes de las declaraciones de Trump, el Comando Central Khatam al-Anbiya de las fuerzas armadas iraníes había emitido una advertencia severa, amenazando con “ataques devastadores” contra intereses estadounidenses en la región si Washington cometía un “error”. Paralelamente, el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, ha insistido en que el estratégico estrecho de Ormuz no será reabierto hasta que se cumplan sus condiciones para un cese de la guerra, incluyendo la liberación de fondos congelados y el levantamiento de sanciones, condiciones que, según Teherán, ya fueron comunicadas a Washington a través de mediadores.
El conflicto entre Irán y Estados Unidos se ha intensificado durante los últimos siete meses, desencadenado por ataques previos contra instalaciones nucleares iraníes. Desde entonces, Teherán mantiene el bloqueo del estrecho de Ormuz, una arteria vital para el transporte global de petróleo y gas, mientras Washington persiste en una estrategia para impactar la economía iraní mediante el bloqueo de sus puertos. La posibilidad de un encuentro en la ONU, aunque incierta, añade una nueva capa de complejidad a esta prolongada crisis internacional.
Con información de Infobae.

