El ministro de Finanzas de Rusia, Anton Siluanov, realizó una notable aparición presencial en la reunión de líderes financieros del Grupo de los 20 (G20) en Asheville, Carolina del Norte, marcando su primera visita física al foro desde la invasión de Ucrania en 2022. Esta presencia generó un claro punto de fricción con los socios europeos, al tiempo que confirmó un acercamiento de alto nivel entre Moscú y Washington.
Durante su estancia, Siluanov sostuvo un encuentro bilateral con el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, una reunión que el propio Departamento del Tesoro confirmó. Según un comunicado del gobierno ruso, ambos funcionarios abordaron la cooperación financiera bilateral y la coordinación dentro del G20. Bessent, encargado de la política de sanciones contra Moscú, expuso en detalle el plan de paz propuesto por el expresidente Donald Trump para resolver el conflicto en Ucrania, según informó NBC News citando al Tesoro estadounidense.
La participación de Siluanov y el diálogo con Estados Unidos provocaron una fuerte irritación entre varios líderes europeos. El ministro de Finanzas alemán, Lars Klingbeil, fue especialmente crítico, afirmando que hubiera preferido “que hubiera claridad desde el lado americano de que no se le recibe aquí como un invitado normal”. Klingbeil y sus homólogos europeos se negaron a posar junto al ministro ruso en la tradicional fotografía grupal, argumentando que la presencia de Siluanov sugería un intento de normalización de relaciones que no se corresponde con la situación actual del conflicto.
Este episodio contrasta con lo ocurrido en abril de 2022, cuando la participación por videoconferencia de Siluanov en una reunión de ministros de Finanzas del G20 llevó a una salida colectiva de la sala por parte de Estados Unidos, bajo la administración Biden, y sus aliados en señal de protesta. El plan de Trump, con 28 puntos, ha sido rechazado por Kyiv y cuestionado por Europa al considerarse que se alinea en gran medida con las exigencias de Moscú. Siluanov ha dirigido las finanzas rusas durante toda la guerra, gestionando el incremento del gasto en defensa y las medidas para amortiguar las sanciones occidentales, lo que subraya la complejidad de cualquier mejora en los vínculos económicos entre Moscú y Washington.
Con información de Infobae.

