El enclave español de Ceuta, en el norte de África, se encuentra sumido en una crisis migratoria de proporciones alarmantes. Ante la entrada descontrolada de cientos, y posiblemente miles, de personas desde Marruecos, el Gobierno español ha anunciado el despliegue de efectivos del ejército de tierra para reforzar la seguridad y contener una situación que las autoridades locales califican de “fuera de control”. Este dramático flujo, en su mayoría a nado o escalando vallas, ha dejado ya un trágico balance de al menos nueve personas fallecidas en su intento por alcanzar territorio europeo.
La tensión es palpable en la frontera. Cientos de personas fueron avistadas este jueves intentando cruzar, muchos de ellos nadando hacia la costa ceutí. Activistas por los derechos de los migrantes, como Zakaria Zarroqui, confirmaron a agencias internacionales que el flujo desde la ciudad marroquí de Fnideq hacia Ceuta es incesante y la situación “sigue fuera de control en este preciso momento”. Las imágenes captadas por la agencia AFP mostraban a migrantes celebrando su llegada, agradeciendo a la policía española y proclamando “Adiós, Marruecos. Hola, España”, un grito que resuena con la desesperación y la esperanza de quienes buscan una nueva vida.
Ceuta: Un Enclave Estratégico Bajo Presión Constante
El presidente del gobierno de Ceuta, Juan Jesús Vivas, del Partido Popular, no ha dudado en calificar la afluencia como un desborde total de los recursos disponibles, instando al ejecutivo central a una intervención enérgica. Vivas recordó episodios pasados, como la crisis de 2021, cuando la ciudad autónoma experimentó una situación similar con miles de cruces diarios, y el gobierno nacional tuvo que movilizar soldados y tanques para contener la avalancha. La preocupación es latente: “Si no se aplican medidas adecuadas y proporcionales (…) en breve podemos estar en unas cifras similares a las que hubo en el episodio de mayo de 2021”, alertó Vivas, quien también ha solicitado la modificación de la ley de extranjería para recuperar la capacidad de rechazo en frontera, una herramienta legal que se vio afectada por una reciente interpretación del Tribunal Supremo.
La respuesta desde Madrid no se ha hecho esperar, aunque aún parece insuficiente para la magnitud de la crisis. El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, ha asegurado estar movilizando recursos en cooperación con Marruecos, mientras que el Ministerio del Interior ha prometido el envío de más agentes y ha confirmado que las Fuerzas Armadas reforzarán a la Guardia Civil en sus competencias de seguridad. Sin embargo, la petición de Vivas de declarar el estado de emergencia nacional y desplegar plenamente al ejército para sellar la frontera subraya la gravedad extrema del momento. La decisión del Tribunal Supremo a principios de este mes, que dictaminó que los migrantes que llegan por mar a Ceuta y Melilla no pueden ser devueltos sumariamente, añade una capa de complejidad legal a la gestión de esta emergencia.
Las cifras sobre la magnitud del cruce varían, oscilando entre cientos y miles de personas, lo que dificulta una evaluación precisa del alcance. Medios españoles hablan de entre 2.000 y 3.000 entradas solo el jueves, mientras que RTVE informó de “cientos” ese día y más de 1.500 migrantes en las últimas dos semanas, mayoritariamente jóvenes marroquíes. Lo que es innegable es la saturación de los centros de recepción, con más de 200 ingresos diarios. “Estamos en una situación de emergencia humanitaria y social total”, sentenció el líder ceutí, un clamor que resuena en un momento donde la solidaridad y la seguridad se entrelazan en la compleja frontera sur de Europa.
Con información de: BBC Mundo.

