En un contexto donde la conciencia ambiental debería ser prioritaria, la Asamblea Comunitaria Socioambiental de Tlaxcala ha lanzado una contundente advertencia que resuena profundamente en el Día Mundial del Medio Ambiente. Contrario a los planes y discursos oficiales que prometen la restauración del emblemático río Atoyac, esta organización, que incluye al Centro de Derechos Humanos Fray Julián Garcés, denuncia que la realidad en la entidad es diametralmente opuesta: se están impulsando acciones que, lejos de sanear, profundizan la ya crítica devastación socioambiental de este vital afluente.
Las acusaciones de la Asamblea son graves y detalladas, pintando un panorama de inacción y decisiones contraproducentes. Según su pronunciamiento, la ausencia de políticas públicas efectivas para el saneamiento de la cuenca y la esquiva justicia socioambiental sigue siendo una constante, a pesar de las demandas reiteradas de las comunidades más afectadas. Aunque el saneamiento del Atoyac forma parte del Plan Hídrico Nacional, la organización enumera una serie de iniciativas gubernamentales que, paradójicamente, agravarían la crisis de contaminación, entre ellas la creación del Polo de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar en San Pedro Ecatepec y la edificación de la Ciudad Administrativa y la Ciudad del Entretenimiento en Yauhquemehcan y Amaxac de Guerrero.
Además de los macroproyectos, la Asamblea señala la continuidad del vertido indiscriminado de aguas residuales municipales e industriales sin tratamiento desde municipios clave como Tlaxcala, Tepeyanco y Xiloxoxtla, que desembocan en barrancas conectadas a la laguna de Acuitlapilco. Este panorama se ve agravado, afirman, por un plan de restauración superficial que no aborda la raíz del problema: las sustancias tóxicas industriales. Incluso, alertan sobre las campañas de recolección de basura en las riberas, que exponen a la población a contaminantes altamente peligrosos, y critican los “Espacios de Cultura del Agua” por no visibilizar la responsabilidad industrial, la principal causa de la devastación.
La Malinche y la Opacidad en la Gestión Ambiental
La crítica no se limita al Atoyac; se extiende a la “simulación y omisión” de los tres niveles de gobierno en la protección de la majestuosa Matlalcuéyetl o montaña La Malinche. Aquí, la falta de regulación en construcciones, la prohibición de venta para desarrollo inmobiliario, la tala clandestina y la extracción ilegal de piedra, tepetate y arena de las barrancas son problemas endémicos que persisten sin una atención efectiva. La Asamblea también denuncia la imposición de obras públicas a las comunidades sin transparencia ni consulta adecuada, así como la aprobación de Programas de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano cuyas propuestas de uso de suelo contradicen flagrantemente los principios de conservación y protección ambiental.
Frente a este desolador escenario, la organización exige a las autoridades municipales, estatales y federales que garanticen el derecho a la información, la participación y un acceso real a la justicia ambiental en el supuesto proceso de restauración del río Atoyac. Entre sus demandas concretas se incluyen la cancelación inmediata del Polo de Economía Circular, la activación y modernización de las plantas de tratamiento existentes, la obligatoriedad para que las industrias traten internamente sus aguas residuales eliminando más de 100 sustancias tóxicas detectadas, el resarcimiento de daños, el freno a nuevas descargas y, fundamentalmente, la aplicación de sanciones penales y administrativas por la corrupción y omisión de los servidores públicos responsables de esta crisis ambiental.
Con información de: Nacional – Proceso.

