Una escalada de violencia sin precedentes ha conmocionado al municipio de Tecate, Baja California, tras el hallazgo del cuerpo sin vida de Jesús Yadiel Montes Curiel, de tan solo 15 años. El joven, que había sido reportado como desaparecido, fue encontrado con evidentes huellas de tortura y múltiples impactos de bala, sumándose a una macabra lista que ya incluye el asesinato de otro menor de cinco años en la misma localidad en un lapso alarmante de menos de una semana. Este segundo caso ha encendido las alarmas entre la población y las autoridades, evidenciando una brutalidad creciente en la región.
Jesús Yadiel, cuya ficha de búsqueda había sido emitida por la Fiscalía General del Estado de Baja California (FGE) el 25 de mayo, fue localizado el 30 de mayo en el kilómetro 27 de la carretera Tecate-Ensenada, en Valle de las Palmas. Los detalles de su hallazgo son desgarradores: el adolescente estaba atado de pies y manos con cuerda y cinta adhesiva, y presentaba numerosas lesiones además de heridas por proyectil de arma de fuego, presumiblemente de un fusil AK-47, conocido como ‘cuerno de chivo’, dados los siete casquillos calibre 7.62 x 39 encontrados en la escena. Junto a su cuerpo, una cartulina con un mensaje amenazante y el dibujo de un cerdo con el número ‘300’, así como una alcancía en forma de puerquito, añadieron un inquietante elemento que, según reportes nacionales, podría ser una firma de grupos criminales en otras entidades como Sinaloa.
La Incertidumbre Oficial y el Patrón Macabro
El caso de Jesús Yadiel no es un incidente aislado. Cinco días antes, el 3 de junio, Tecate fue sacudido por la noticia del hallazgo del cuerpo calcinado de un niño de apenas cinco años, metido en una maleta en el camino vecinal hacia la colonia Nueva Hindú. La identidad de este primer menor aún no ha sido revelada, lo que agrava la sensación de impunidad y misterio. Ante la creciente ola de crímenes, la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda declaró el 4 de junio que, en el caso del primer menor, no se contaba con información de búsqueda previa, describiendo el hecho como “terrible, doloroso” y señalando la insuficiencia de datos en las investigaciones preliminares, lo que subraya la complejidad y el desafío que enfrentan las autoridades.
Estos trágicos eventos ponen en evidencia una preocupante situación de inseguridad en Tecate, un lugar conocido como “Pueblo Mágico” que ahora se ve ensombrecido por la violencia extrema. La aparición de elementos como los dibujos de cerdos y las alcancías con la misma forma, que parecen replicar patrones observados en escenas del crimen en Sinaloa, sugiere una posible vinculación con la delincuencia organizada y un modus operandi específico que se estaría replicando en Baja California. La comunidad de Tecate, y con ella todo el estado, exige respuestas y acciones contundentes para detener esta espiral de brutalidad que ha cobrado la vida de inocentes, dejando una profunda herida y un clamor urgente por justicia y seguridad para sus niños y jóvenes.
Con información de: Nacional – Proceso.

